El consumo de bienes durables en Argentina sigue sin mostrar signos claros de recuperación, lo que ha encendido alarmas entre economistas y analistas del sector. El crédito, que había sido un pilar fundamental para el repunte de la actividad económica durante gran parte de 2025, ha perdido fuerza en lo que va de este año. Este contexto, caracterizado por un ingreso disponible de los hogares que continúa en descenso, genera incertidumbre sobre la capacidad de la economía para mantener un nivel de demanda sostenible en el segundo semestre del año.

El Indicador de Consumo (IC) de la Cámara Argentina de Comercio (CAC) reveló un leve crecimiento del 0,1% interanual durante abril, mientras que el avance mensual desestacionalizado fue del 1,6% en comparación con marzo. Sin embargo, al observar el acumulado del primer cuatrimestre, se registra una caída del 0,8%, lo que pone de manifiesto que la tendencia no es positiva. En particular, el consumo masivo ha sido golpeado con una caída del 3,8% respecto al mismo mes del año anterior, y el descenso es aún más pronunciado en términos desestacionalizados, alcanzando un 4,7% en comparación a marzo.

El principal interrogante que se plantea es si el consumo podrá experimentar un repunte en el corto plazo o si, por el contrario, se encontrará en una meseta. En este sentido, el informe de la CAC destaca que, a pesar de la desaceleración de la inflación y una leve mejora en los ingresos reales, la oferta de crédito sigue sin recuperarse, lo que limita el acceso al financiamiento para la adquisición de bienes durables. Este factor es clave, dado que el crédito ha sido históricamente un motor para el consumo, especialmente en un contexto donde los hogares enfrentan restricciones económicas.

Desde la consultora EcoGo, se ha señalado que, tras un leve repunte en marzo, el consumo volvió a caer en abril. Honorio Zabaleta, analista económico de la firma, enfatizó que, en términos interanuales, se ha observado un estancamiento sin crecimiento significativo. Por su parte, Claudio Caprarullo, economista de Analytica, proyecta una mejora marginal en el consumo en los meses venideros, aunque advierte que sin un incremento sostenido en los ingresos de las familias, las perspectivas seguirán siendo limitadas.

El ingreso disponible, que representa el monto que queda después de descontar gastos fijos como alquiler, servicios y educación, volvió a caer en marzo, acumulando una pérdida del 12% en comparación con el promedio previo al cambio de Gobierno. Según datos de Equilibra, la caída mensual fue del 0,4%, a pesar de que el ingreso real mostró una leve mejora del 0,1%. Esta situación se debe principalmente al aumento significativo de los gastos fijos, que crecieron un 5,1% mensual, superando la inflación general de marzo que se situó en el 3,4%. Este escenario deja a los hogares en una posición complicada para realizar gastos en bienes durables.

Por otro lado, los datos proporcionados por First Capital Group indican que los préstamos en pesos han caído un 0,7% real en abril, sumando cuatro meses consecutivos en retroceso. Este deterioro es particularmente notable en líneas de crédito orientadas al consumo, donde las operaciones con tarjetas de crédito en pesos han mostrado una contracción real. A pesar de las bajas de tasas de interés y las promociones de cuotas impulsadas por bancos y comercios, la herramienta principal de financiamiento al consumo evidenció una caída mensual real del 0,8% y una disminución interanual del 1%. Esto refleja un nivel de gasto que aún se encuentra por debajo de lo observado hace un año.

En resumen, la pérdida de impulso en el crédito y la restricción en el ingreso disponible de los hogares están en el centro de un análisis más amplio sobre la salud económica del país. Sin una recuperación significativa en estos indicadores, las proyecciones de consumo para los próximos meses se ven empañadas por la incertidumbre, lo que plantea desafíos adicionales para la economía argentina en el camino hacia 2026.