En 2025, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha dado un giro notable en su estrategia de financiamiento externo al reducir casi en un 80% el uso del swap de monedas con China. Este mecanismo ha sido fundamental para el sostenimiento de las reservas internacionales del país en los últimos años, pero ahora su disminución plantea interrogantes sobre el futuro de este acuerdo. Los Estados Contables del Ejercicio 2025 reflejan que el saldo activado del swap se redujo de 21.000 millones de yuanes, equivalentes a alrededor de 3.097 millones de dólares, a apenas 7.000 millones de yuanes al cierre de 2025, lo que se traduce en aproximadamente 1.032 millones de dólares.

La tendencia a la baja en el uso del swap se ha mantenido en las primeras semanas de 2026, con un saldo que al 14 de enero se situaba en 4.600 millones de yuanes, equivalente a unos 679 millones de dólares. Esta reducción del 78% en el último año y del 87% desde el inicio de la actual administración, indica un cambio significativo en la política económica del Gobierno y del BCRA. La decisión de disminuir la dependencia de este tipo de financiamiento refleja una intención de fortalecer la posición cambiaria del país y mejorar la situación de las reservas internacionales.

El swap vigente, renovado en agosto de 2023 y con un límite total de 130.000 millones de yuanes (aproximadamente 19.000 millones de dólares al tipo de cambio actual), permite a Argentina acceder a yuanes para operaciones específicas, como pagos de importaciones, sin recurrir a las reservas en dólares. Este acuerdo, que se extiende hasta agosto de 2026, establece que el BCRA debe devolver los yuanes obtenidos, junto con los intereses, lo que implica un costo financiero que solo se activa al utilizar efectivamente los fondos.

En este contexto, el Gobierno argentino ha manifestado su intención de mostrar una mejora en el balance del BCRA y un aumento en las reservas propias, en un marco de un régimen cambiario más flexible y una menor intervención estatal en el mercado del dólar. La reducción del uso del swap con China se presenta como un componente clave de esta estrategia, buscando restaurar la confianza en la economía y en la gestión de las divisas.

El swap con China había ganado relevancia durante años pasados, convirtiéndose en una herramienta esencial para reforzar las reservas netas y garantizar los pagos de importaciones en un entorno caracterizado por la escasez de divisas. La dependencia de este tipo de financiamiento extraordinario ha sido objeto de debate, y la actual disminución en su uso podría ser vista como un paso hacia una mayor autonomía económica, aunque también plantea el riesgo de no contar con suficientes recursos para afrontar los compromisos externos.

En paralelo, el informe del BCRA indica que Argentina pagó 17,7 millones de dólares en intereses por el uso de 2.500 millones de dólares de una línea swap otorgada por el Tesoro de Estados Unidos durante el cuarto trimestre del año pasado. Esto subraya la complejidad de la situación financiera del país y la necesidad de evaluar cuidadosamente las decisiones sobre financiamiento externo en un contexto de desafíos económicos persistentes.

De cara al futuro, el mercado argentino estará atento a las decisiones del Gobierno respecto a la renovación del acuerdo con China antes de su vencimiento en agosto de 2026. La posibilidad de continuar con este swap o de adoptar una estrategia que implique menos dependencia de financiamiento externo será crucial para la estabilidad económica en los próximos años.