El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha alcanzado un nuevo hito en la acumulación de pasivos remunerados, superando los 4,3 billones de pesos en su balance, según los datos más recientes de la propia entidad. Este nivel de pasivos es el más elevado desde diciembre de 2025, lo que pone de manifiesto un desajuste en las proyecciones del equipo económico del gobierno. La expectativa inicial era que un aumento en la demanda de dinero permitiría al BCRA adquirir dólares para las reservas, sin embargo, esta situación no se ha concretado.

De acuerdo con las estimaciones de Buenos Aires Valores (BAVSA), al cierre del martes, los pasivos que incluye la emisión de LEFIS, otros pasivos y operaciones de mercado abierto sumaban aproximadamente 3,7 billones de pesos. En el transcurso del día siguiente, esta cifra se incrementó en unos 800.000 millones de pesos, evidenciando un aumento significativo en la necesidad de financiar la actividad económica a través de instrumentos de deuda.

La estrategia del BCRA consiste en neutralizar la cantidad de pesos emitidos, que se utilizan para adquirir dólares y reforzar así las reservas internacionales. Sin embargo, la falta de demanda desde el sector privado, en un contexto de actividad económica estancada, plantea serios interrogantes sobre la efectividad de esta política. La inercia económica ha llevado a que el dinero que se emite no se traduzca en un aumento del consumo o de la inversión, lo que repercute en la salud general de la economía.

A pesar de que el Sector Público Nacional (SPN) presenta un superávit acumulado de más de 4 billones de pesos en los últimos dos meses, lo que reduce su necesidad de asistencia monetaria, la realidad es que el dinero que circula no está siendo canalizado hacia un crecimiento productivo. Las operaciones del BCRA, junto a las licitaciones de deuda que realiza el Tesoro de forma quincenal, parecen dirigidas más a sostener las tasas de interés que a estimular la economía. En este sentido, el BCRA ha aplicado tasas del 20% en las operaciones de REPO, mientras que el Tesoro ha otorgado rendimientos mensuales del 2,5% en sus últimas subastas.

La intención del BCRA con la implementación de la Fase 4 del programa era adquirir 10.000 millones de dólares para las reservas, interviniendo en el 5% del volumen operado en el mercado único y libre de cambios. Sin embargo, ante la falta de demanda, el Central ha tenido que absorber los pesos emitidos en la rueda de REPO, lo que ha debilitado aún más la confianza en la política monetaria actual. Esta situación ha llevado a que analistas como Martín Polo, jefe de Estrategia de Cohen Aliados Financieros, afirmen que la remonetización aún no ha despegado, destacando que tanto los depósitos en pesos como los préstamos en moneda nacional han experimentado una caída significativa.

La consultora Labour, Capital & Growth (LCG) también ha señalado que los depósitos en pesos han disminuido por segundo mes consecutivo, con una caída del 1,1% en comparación con el mes anterior. Esta baja se debe principalmente a una reducción estacional en las cuentas a la vista, que cayeron un 2,8% real. Sin embargo, al descontar este efecto estacional, los depósitos en pesos mostraron un leve crecimiento del 0,9% mensual desestacionalizado, aunque en el análisis interanual, el incremento es modesto, con un aumento del 1,9%.

En cuanto a los depósitos a plazo, se observó un aumento del 1,9% mensual real y un crecimiento interanual del 31,1%. No obstante, los depósitos prencancelables sufrieron una baja del 48,9% real en el mes, lo que añade otra capa de preocupación a la situación financiera. La interacción entre la emisión de pesos y la falta de demanda efectiva evidencia un desafío significativo para el BCRA y resalta la necesidad de implementar medidas que estimulen verdaderamente la economía y generen confianza entre los agentes económicos.