El sector de la construcción en la Ciudad de Buenos Aires se encuentra atravesando un momento crítico, marcado por un notable aumento en los costos que afecta directamente a la oferta de monoambientes. Actualmente, el costo de edificar un metro cuadrado se sitúa en aproximadamente u$s1.600, lo que ha llevado a una escalada en los precios de los inmuebles más pequeños, convirtiéndolos en inaccesibles para una gran parte de la población. Esta situación no solo impacta a compradores potenciales, sino que también altera las dinámicas del mercado inmobiliario en su conjunto.
Concretamente, un monoambiente de 25 metros cuadrados tiene un costo directo de construcción que supera los u$s40.000, cifra que no incluye gastos adicionales como el valor del terreno, impuestos, honorarios de profesionales ni el margen de ganancia de los desarrolladores. Este escenario resalta la dificultad creciente para encontrar opciones de vivienda que sean accesibles, especialmente para quienes buscan ingresar al mercado por primera vez. El aumento constante de los costos de construcción se traduce en una barrera más para aquellos que aspiran a adquirir su primera propiedad.
La evolución de los precios en el segmento de monoambientes es un claro indicador de las tensiones que enfrenta el sector. Estos inmuebles, que suelen ser los más demandados y de menor precio, son los que primero absorben las variaciones en los costos de construcción. Cuando este tipo de propiedades comienza a experimentar un ajuste significativo, es probable que el efecto se extienda a otros tipos de inmuebles, generando un ciclo de ajuste en el mercado más amplio.
Ariel Venneri, un reconocido consultor en finanzas y economía, ha señalado que el mercado inmobiliario argentino enfrenta un desafío que a menudo no se reconoce plenamente. Según su análisis, el costo de construcción ha aumentado de u$s650 por metro cuadrado en diciembre de 2023 a niveles cercanos a u$s1.600 en la actualidad, lo que representa un incremento del 150% en términos de dólares. Este fenómeno ha llevado a una distorsión en el mercado que, en su opinión, no puede explicarse únicamente por factores tradicionales como la carga impositiva o los costos laborales.
Venneri utiliza una metáfora contundente para ilustrar la situación: el mercado se encuentra centrando su atención en variables secundarias, mientras que el verdadero problema se manifiesta de manera clara. La inestabilidad en el tipo de cambio ha generado un desajuste significativo, lo que sugiere que, si el valor del dólar hubiera seguido el ritmo del aumento de costos, debería estar mucho más elevado de lo que actualmente se observa. Esta discrepancia, que estima en un 80% de atraso, repercute de manera directa en el precio de las propiedades, contribuyendo a su encarecimiento.
La disparidad entre el aumento de los costos y los precios de venta de los inmuebles genera una situación inusual en el mercado. Venneri destaca que los departamentos, tanto usados como nuevos, se están vendiendo a precios que no corresponden con los de unidades en pozo o en construcción, lo que representa un fenómeno sin precedentes en el contexto argentino. Esta brecha tiene un efecto directo sobre los monoambientes, que, siendo un producto de entrada, dependen de un equilibrio entre costo y precio para mantener su demanda en un entorno económico desafiante.
En resumen, la actual crisis en el costo de construcción está reconfigurando las bases del mercado inmobiliario en Buenos Aires. Con precios de construcción en niveles elevados y una relación costo-precio que se ha visto comprometida, el futuro de los monoambientes y, por extensión, del sector inmobiliario, se presenta incierto. Este nuevo panorama exige una revisión profunda de las políticas y estrategias en el ámbito de la construcción y la vivienda, con el fin de encontrar soluciones que permitan a los ciudadanos acceder a un derecho fundamental: el hogar.



