A medida que se acerca la publicación del índice de inflación correspondiente a marzo, programada para el 14 de abril por el INDEC, las consultoras económicas comienzan a formular sus estimaciones para el mes en curso. Este análisis se lleva a cabo en un marco marcado por el incremento en los precios internacionales del petróleo, que ha generado un efecto en la economía local. Aunque muchas de estas cifras son preliminares, permiten esbozar una tendencia que podría influir significativamente en la inflación de abril.

El reciente aumento en los precios de los combustibles en marzo repercutirá en el índice de precios al consumidor (IPC) del mes siguiente. Durante marzo, el precio del petróleo Brent experimentó un notable ascenso, alcanzando picos superiores a los 100 dólares por barril y llegando incluso a tocar los 119 dólares en ciertos momentos. Esta situación ha llevado al Gobierno a implementar medidas para mitigar el impacto en los precios de los combustibles en los surtidores, aunque la transferencia de costos ha sido parcial.

Las proyecciones realizadas por Facimex Valores indican que el precio de la nafta ha acumulado un aumento del 21,2% en el último mes. En contraste, el petróleo Brent ha visto un incremento superior al 60% desde finales de febrero hasta los primeros días de abril. Esta escalada de precios coincide con las declaraciones de Horacio Marín, presidente de YPF, quien ha señalado que la compañía no trasladará nuevas variaciones en los precios del crudo durante un período mínimo de 45 días, lo que podría ofrecer un respiro temporal a los consumidores.

Simultáneamente, el Gobierno ha decidido postergar hasta mayo la revisión del impuesto a los combustibles líquidos, que representa un 15,83% del precio final de estos productos. Aunque se ha logrado una tregua temporal entre Estados Unidos e Irán, la situación geopolítica en el estrecho de Ormuz sigue siendo incierta, lo que añade un nivel adicional de complejidad al panorama energético. A pesar de que el precio del Brent podría experimentar un retroceso temporal, la empresa YPF mantendría los precios estables durante este lapso, aunque ya se han evidenciado aumentos recientes en la nafta súper, que subió un 1,5% en la primera semana de abril.

Las estimaciones de Facimex sugieren que el impacto directo de este aumento en los combustibles podría traducirse en un incremento de entre 0,3 y 0,4 puntos porcentuales en la inflación de los meses de marzo y abril. Sin embargo, se destaca que el efecto indirecto podría ser considerablemente mayor, especialmente en lo que respecta a los costos de transporte y en aquellos sectores donde los combustibles son un insumo esencial. Esto implica que, a pesar de los esfuerzos del Gobierno por estabilizar los precios, el aumento que se ha registrado en los precios de la nafta y el gasoil durante marzo tendrá un efecto arrastre sobre el IPC de abril.

Particularmente, el incremento en el precio de la nafta en el Gran Buenos Aires durante el mes pasado impactará en el cálculo del IPC, distribuyéndose entre los índices de marzo y abril. De acuerdo con las proyecciones, el IPC de marzo podría registrar un alza del 9,7%, mientras que se anticipa un incremento promedio del 11,8% para abril, como consecuencia del efecto estadístico arrastre. Si estos aumentos se replicaran a nivel nacional, se estima que la incidencia directa sobre el IPC sería de aproximadamente 0,31 puntos porcentuales en marzo y 0,37 puntos en abril, sumando además el efecto del gasoil, que sigue una tendencia similar y tiene un peso importante en la estructura de costos.