La actividad de flipping inmobiliario ha resurgido con fuerza en Argentina, aunque bajo un conjunto de nuevas dinámicas que obligan a los inversores a adaptarse. La práctica, que consiste en adquirir propiedades deterioradas, renovarlas y revenderlas a un precio superior, ha tomado un giro significativo en los últimos tiempos. La reciente creación de la Cámara Argentina de Flipping Inmobiliario (CAFI) el 5 de mayo, marca un hito en la institucionalización de esta actividad, que, a pesar de su crecimiento, aún carece de estadísticas y normas estandarizadas en el ámbito de la construcción.

Históricamente, el flipping inmobiliario brindaba márgenes de ganancia más amplios en un contexto de precios deprimidos en el mercado. Sin embargo, la situación actual es bastante diferente. Los costos de construcción han aumentado considerablemente, con un incremento del 94% en dólares en los últimos 20 meses, lo que ha llevado a los inversores a replantear sus estrategias. Ahora, el éxito en esta actividad no depende solo de las condiciones del mercado, sino de la eficacia en la toma de decisiones y la ejecución de los proyectos.

Alejandro Bassini, director de Bassini Negocios Inmobiliarios, destaca que, en la actualidad, el margen de ganancia no es dictado exclusivamente por el mercado, sino que está intrínsecamente ligado a la calidad de las decisiones tomadas por los inversores. Esta nueva realidad implica que cada decisión, desde la compra hasta la renovación, debe ser analizada con mayor minuciosidad. La competencia en el sector se ha intensificado, lo que obliga a los participantes a ser más estratégicos en sus enfoques.

Las diferencias geográficas también juegan un papel crucial en la dinámica del flipping. En ciudades como Rosario, el modelo presenta ciertas ventajas en comparación con la Ciudad de Buenos Aires. El costo por metro cuadrado es aproximadamente un 20% menor, lo que facilita una inversión inicial más accesible. Sin embargo, esta aparente ventaja también conlleva desafíos, ya que el valor de reventa puede verse afectado por el precio más bajo de entrada. En este contexto, cada inversor debe calibrar cuidadosamente su estrategia para maximizar sus retornos.

Desde un enfoque financiero, el flipping continúa siendo una opción viable, pero no exenta de riesgos. Diego Vaiana, director de Vaiana Inversiones, señala que, al adquirir propiedades con criterio, planificando los costos de manera precisa y ejecutando las obras con eficiencia, es posible obtener una rentabilidad que oscila entre el 10% y el 20% en dólares en menos de un año. Sin embargo, aclara que esta actividad no es apta para quienes carecen de experiencia, ya que el conocimiento del mercado local es fundamental para lograr que los números se alineen con las expectativas iniciales.

Guillermina Forchino, arquitecta con más de una década de experiencia en la compra, renovación y reventa de propiedades, resalta que, aunque el mercado de flipping tiene potencial, también enfrenta una mayor competencia. La profesional explica que, aunque en Rosario las condiciones parecen más favorables debido a precios más bajos, el retorno puede no ser necesariamente mayor, ya que el costo de venta también se reduce. En este sentido, el desafío radica en encontrar un equilibrio entre inversión inicial y precio de salida, algo que cada vez exige un mayor nivel de experticia en el sector.

En conclusión, el flipping inmobiliario en Argentina se encuentra en un momento de transformación, donde las reglas del juego han cambiado drásticamente. La creación de la CAFI es un paso significativo hacia la consolidación de esta actividad, que, si bien aún enfrenta desafíos, también presenta oportunidades atractivas para aquellos dispuestos a navegar su complejidad. Con un mercado en constante evolución, los inversores deberán adaptarse y perfeccionar sus habilidades para aprovechar al máximo las posibilidades que ofrece este modelo de negocio.