El mercado de franquicias en Argentina está experimentando una transformación notable que, aunque silenciosa, se está consolidando con fuerza. La figura del emprendedor que opera un único local está comenzando a ser reemplazada por un nuevo perfil: el multifranquiciado. Este concepto se refiere a aquellos inversores que optan por adquirir y gestionar múltiples franquicias, diversificando su portafolio y abordando el negocio con un enfoque más similar al de un inversor financiero que al de un empresario tradicional.
Datos recientes indican que aproximadamente el 20% de las inversiones en franquicias provienen de estos multifranquiciados, lo que marca un cambio significativo en la dinámica del sector. Según Marcelo Bernardini, socio consultor de Franquicias Que Crecen, este perfil ha demostrado un crecimiento constante en los últimos años. “Los multifranquiciados representan entre el 15% y el 20% de nuestra cartera, y su presencia está en alza”, afirma Bernardini, lo que evidencia una tendencia que merece ser analizada en profundidad.
El perfil de los multifranquiciados no es uniforme, ya que se observa una diversidad de antecedentes y experiencias. En este grupo conviven empresarios con trayectoria, ex ejecutivos de grandes corporaciones que han optado por la independencia y emprendedores que, tras iniciar con una única unidad, han decidido expandirse. Lo que comparten es una visión empresarial que prioriza la diversificación y la inversión a largo plazo, lo que les permite abordar el mercado con una estrategia clara y bien definida.
El proceso de convertirse en un multifranquiciado rara vez es un camino directo. Por lo general, comienza con la apertura de una primera franquicia, seguida de un periodo de aprendizaje que permite al inversor familiarizarse con la operación del negocio. Con el tiempo, muchos de estos emprendedores optan por expandirse y diversificarse. Según Bernardini, “el multifranquiciado es, ante todo, un empresario. Casi nadie llega a ese nivel de un día para el otro. Lo habitual es que comiencen como emprendedores, aprendan de su primera experiencia y luego evolucionen hacia un enfoque más empresarial”.
En este ecosistema, se ha desarrollado una especie de “carrera” dentro del sistema de franquicias. Muchos inversores comienzan con una franquicia pasiva, lo que implica que no participan en la operación diaria, y luego avanzan hacia una franquicia activa, donde tienen mayor involucramiento en la gestión. Con el tiempo, algunos logran establecer un modelo multifranquiciado, ampliando su presencia y diversificando aún más su inversión.
Otro perfil que ha comenzado a ganar terreno en este ámbito es el de los ex ejecutivos y profesionales provenientes de grandes empresas. Estos individuos encuentran en el sistema de franquicias un entorno que les resulta familiar, ya que operan bajo procesos y estándares similares a los que manejaron a lo largo de su carrera. “La transición de ejecutar dentro de una corporación a manejar su propio negocio se facilita gracias a la estructura que ya comprenden a la perfección”, sostiene Bernardini, enfatizando cómo esta experiencia previa puede ser un factor clave para el éxito en el sector de franquicias.
Uno de los elementos que ha contribuido a la expansión del fenómeno de las multifranquicias es el surgimiento de formatos de franquicias pasivas, que han reducido considerablemente las barreras de entrada al sistema. Actualmente, existen opciones de inversión que comienzan en torno a los 10.000 dólares, lo que permite a un mayor número de inversores acceder a este modelo de negocio. En un contexto económico desafiante, estas oportunidades se presentan como un atractivo para quienes buscan diversificar sus inversiones y minimizar riesgos. Así, el fenómeno de las multifranquicias se posiciona como una tendencia que promete transformar el panorama empresarial argentino en los próximos años.


