En el contexto actual de Argentina, la crianza de un hijo se ha convertido en una carga económica considerable para los hogares. A pesar de que la inflación general se registró en un 9,4% durante el primer trimestre de 2026, ciertos productos y servicios relacionados con la crianza de niños de hasta doce años han aumentado a un ritmo mucho más acelerado. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el costo de mantener a un niño ha experimentado un incremento de entre el 12% y el 15,4% en los primeros meses del año, dependiendo de la edad del menor.
La situación se vuelve más alarmante al considerar que el gasto mensual de crianza para niños menores de doce años ha superado la barrera de los $500.000 en todas las franjas etarias analizadas. En marzo de 2026, la canasta de crianza alcanzó valores que superan los $670.000, reflejando la creciente presión económica que enfrentan las familias argentinas con hijos a cargo. Este aumento desproporcionado en los costos de crianza plantea serias inquietudes sobre la capacidad de las familias para afrontar estos gastos en medio de un contexto económico complicado.
El informe elaborado por el Indec detalla que el grupo etario que requiere mayor inversión es el de niños de 6 a 12 años, cuyo costo mensual asciende a 676.431 pesos. En segundo lugar, se encuentran los niños de 1 a 3 años, con un gasto estimado de 616.046 pesos. Por su parte, los niños de 4 a 5 años presentan un costo de crianza de 538.587 pesos, mientras que para los menores de un año, el gasto se sitúa en 515.236 pesos. Esta distribución revela no solo las diferencias en los requerimientos de cada etapa de desarrollo, sino también el desafío que representa para los padres mantener a sus hijos en un entorno donde los precios no cesan de aumentar.
Un análisis más profundo de la evolución trimestral de estos costos muestra que los incrementos en la crianza de los niños han sobrepasado la suba general de precios en el país. Mientras que la inflación general se mantuvo por debajo de los dos dígitos, la canasta de crianza experimentó aumentos del 12,0% para los menores de un año, del 12,4% para los niños de 1 a 3 años, del 15,4% para el segmento de 4 a 5 años, y del 15,3% para el grupo de 6 a 12 años. Esta disparidad en el comportamiento de los precios indica una tendencia preocupante que afecta directamente a las familias argentinas.
La razón principal detrás de esta diferencia se encuentra en el comportamiento de los bienes y servicios, que han registrado un aumento acumulado del 23,7% en el primer trimestre de 2026 para todas las edades. En contraste, los costos asociados a las tareas de cuidado han mostrado un aumento más moderado del 6,4% en el mismo periodo. Esto sugiere que, aunque los gastos en bienes y servicios son imprescindibles para el bienestar de los niños, las familias también deben destinar una parte significativa de su presupuesto a asegurar un cuidado adecuado, lo que incrementa aún más la presión financiera que enfrentan.
El componente de bienes y servicios es crucial para el cálculo del Indec, ya que se basa en el valor mensual de la canasta básica total (CBT) del Gran Buenos Aires, que se utiliza para medir la pobreza. Esta canasta incluye gastos esenciales como alimentación, vestimenta, transporte, educación, salud y vivienda. Para marzo de 2026, estos gastos específicos varían desde los $183.349 para bebés menores de un año hasta los $374.042 para niños de 6 a 12 años, lo que pone de manifiesto la diversidad de necesidades que deben ser cubiertas por las familias.
Por otro lado, el costo del cuidado representa una porción significativa del presupuesto total destinado a la crianza. Para calcular este valor, el Indec toma en cuenta el tiempo teórico requerido de cuidado para cada grupo etario, valorando estas horas con base en la remuneración de la categoría ‘Asistencia y cuidado de personas’ del Régimen Especial de Contrato de Trabajo para el Personal de Casas Particulares. Esta metodología resalta la importancia de considerar no solo los gastos directos, sino también el tiempo y esfuerzo que implica criar a un hijo en el contexto actual argentino, donde la economía presenta desafíos constantes para las familias.



