La reciente implementación del Acuerdo Mercosur-Unión Europea marca un hito significativo en las relaciones comerciales de Argentina, especialmente en el ámbito agroindustrial. Con su entrada en vigor el 1° de mayo, se abre un nuevo capítulo que promete robustecer las exportaciones del país, proyectando un incremento de hasta 10.529 millones de dólares en los próximos diez años, según cálculos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Este acuerdo no solo es el más grande en la historia del Mercosur, sino que también establece la mayor área de libre comercio a nivel mundial, lo que podría redefinir el panorama comercial para Argentina.

El Acuerdo Mercosur-UE busca eliminar barreras arancelarias y facilitar el acceso de productos argentinos a uno de sus mercados más relevantes. Actualmente, la Unión Europea es el segundo destino más importante para las exportaciones argentinas y el principal inversor extranjero en el país. En 2025, las exportaciones argentinas hacia este bloque alcanzaron los 8.486 millones de dólares, lo que representa el 9,7% del total exportado. Sin embargo, durante el primer trimestre de 2026, la participación de la UE se redujo al 9,3%, lo que refleja una caída notable que podría revertirse con la plena implementación del tratado.

El sector agroindustrial se posiciona como el gran beneficiario de este acuerdo, ya que aproximadamente el 85% de las exportaciones argentinas hacia la Unión Europea corresponden a productos agropecuarios. Entre ellos se encuentran la harina de soja, el biodiésel, la carne bovina y otros productos alimenticios. El informe de la BCR también destaca que un 15% de estos alimentos son considerados altamente diferenciados, lo que supone una ventaja competitiva considerable frente a otros mercados.

Uno de los principales aspectos del acuerdo es la reducción de aranceles. Se estima que el 99% de las exportaciones del Mercosur podrá ingresar al mercado europeo con beneficios arancelarios, de los cuales un 74% ya está libre de aranceles desde su implementación, y un 18% experimentará una desgravación progresiva a lo largo de la próxima década. En particular, ciertos productos agrícolas sensibles contarán con cuotas específicas de acceso, lo que incluye carnes, azúcar, etanol, arroz, maíz y lácteos, garantizando así un ingreso más fluido a la UE.

Otro elemento crucial del tratado son los compromisos vinculados a los derechos de exportación. A partir de mayo de 2029, Argentina no podrá aplicar retenciones a las exportaciones destinadas a la Unión Europea, salvo en casos excepcionales. En el caso del complejo sojero, se establecen límites máximos de retenciones del 18% para 2031 y del 14% para 2036, lo que favorece la competitividad del sector.

El análisis de la BCR también sugiere que productos como maíz, trigo, sorgo, girasol y carnes podrían tener derechos de exportación cero en un plazo de tres años para las ventas a la UE. Este esquema no solo mejoraría la competitividad del agro argentino, sino que también lo alinearía con países como Chile, México, Canadá y Nueva Zelanda, que ya tienen acuerdos comerciales con la UE, lo que podría resultar en un aumento significativo de las exportaciones argentinas al viejo continente.