El 52,5% de la población española redujo el consumo de al menos un producto de la cesta de la compra como consecuencia del aumento de los precios. El dato surge del III Estudio sobre Conductas sostenibles de la población española, realizado por Triodos Bank, en un contexto de repunte de la inflación, que alcanzó el 3,6% en julio.
Entre quienes modificaron sus compras por el encarecimiento de los alimentos, el 55,2% afirmó haber reducido el consumo de pescado y el 50,2% hizo lo mismo con la carne. Ambos porcentajes superan al registrado para los productos no esenciales, que llegó al 39,3%.
El ajuste también se reflejó en alimentos de consumo cotidiano: el 24,7% declaró haber comprado menos fruta, el 21,7% menos huevos, el 14,6% menos verdura y el 10,1% menos leche. La reducción fue más frecuente entre las mujeres, con un 56,7%, que entre los hombres, con un 48,1%. También alcanzó una mayor proporción entre los jóvenes de 18 a 25 años, con un 56,7%, frente al 47,4% de las personas mayores de 65.
Aurora García, directora de Comunicación de Triodos Bank en España, sostuvo que el precio de los alimentos no solo incide en el gasto de los hogares, sino también “en lo que podemos permitirnos incorporar a nuestra dieta”. Además, señaló que “cuando el encarecimiento dificulta el acceso a alimentos frescos y de calidad, el impacto es indicativo de muchos factores y además trasciende lo económico”.



