En el ámbito de la lucha contra el narcotráfico, Drago, un pastor belga malinois de cuatro años, se ha convertido en un referente dentro de la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas de Uruguay. Este valiente can ha sido fundamental para la localización de un cargamento de aproximadamente 180 kilos de pasta base ocultos en una camioneta que se dirigía hacia Paraguay. La imagen de Drago fue recientemente difundida por el Ministerio del Interior, resaltando su papel crucial en la detección de drogas y la importancia de los perros en las fuerzas de seguridad del país.

Drago inició su formación a una temprana edad, comenzando su entrenamiento a los 45 días de vida, y completando la fase preoperativa antes de cumplir un año y medio. Este proceso de adiestramiento incluye diversas etapas, entre las cuales se encuentra una “habituación” que permite que el perro se familiarice con diferentes entornos y situaciones operativas. Los escenarios incluyen controles en rutas, requisas en cárceles, allanamientos, así como inspecciones en aeropuertos y terminales de pasajeros, donde se pone a prueba la capacidad de detección del animal.

Una de las claves para que un perro sea seleccionado para este tipo de tareas es su “obsesión por el juego” y un temperamento adecuado que le permita soportar la intensidad de la búsqueda. Un investigador de la Policía uruguaya destacó que, además de estas características, se necesita que el perro tenga una buena resistencia física y la capacidad de mantener la concentración en situaciones de alta presión. Estas cualidades son esenciales para el éxito de las operaciones y para garantizar la seguridad en las intervenciones policiales.

El entrenamiento de Drago es continuo y se basa en el uso de “pseudo sustancias sintéticas” que imitan el olor de las drogas reales. Este método de enseñanza le ha permitido aprender a identificar aromas asociados a diferentes sustancias, como la marihuana, la cocaína y el éxtasis. Gracias a este riguroso proceso de adiestramiento, Drago logró detectar la significativa cantidad de pasta base, lo que lo ha llevado a ganar reconocimiento incluso en los medios de comunicación uruguayos.

El operativo en el que Drago destacó tuvo lugar en la ruta 1, específicamente en el Camino General Escuela Basilio Muñoz, en la periferia de Montevideo. Durante una inspección de rutina a varios vehículos, los agentes policiales notaron una irregularidad en el piso de una camioneta y decidieron llamar a Drago para que realizara su labor. En cuestión de minutos, el perro identificó el olor característico de la droga y realizó una “indicación pasiva”, sentándose en el lugar donde estaba oculto el cargamento, que se hallaba debajo del asiento del conductor.

Como resultado de esta intervención, las fuerzas policiales incautaron 111 ladrillos de pasta base de cocaína, lo que representa unas 790,000 dosis, con un valor aproximado de un millón de dólares en el mercado local. Este éxito no solo subraya la capacidad de Drago, sino que también pone de manifiesto la importancia de la colaboración entre los equipos humanos y los perros en la lucha contra el narcotráfico. El Ministerio del Interior destacó las múltiples actuaciones exitosas de Drago, resaltando su valentía y profesionalismo, lo que lo convierte en un activo invaluable para las autoridades uruguayas.

En una entrevista reciente, el encargado del equipo K9 de narcóticos aclaró ciertos mitos que rodean el entrenamiento de estos perros, mencionando que no se les droga durante su formación, sino que se les entrena desde muy jóvenes para desarrollar sus habilidades naturales. Este tipo de información es crucial para desmitificar la labor de los perros en la seguridad pública y resaltar su contribución al bienestar de la comunidad.