En el primer bimestre de 2026, México reportó una reducción del 0,5 % en el monto de remesas recibidas, totalizando 9.062 millones de dólares. Este dato, divulgado por el Banco de México (Banxico), revela una caída de 50 millones de dólares en comparación con los 9.112 millones recibidos en el mismo período del año anterior. Aunque el mes de febrero mostró un ligero aumento del 0,4 % en los ingresos, la tendencia general sigue siendo negativa, en gran medida como consecuencia de las estrictas políticas migratorias implementadas por Estados Unidos.

El descenso en las remesas es significativo, dado que representa una de las principales fuentes de ingreso para muchas familias mexicanas. En términos de operaciones, el número total de transacciones disminuyó un 4,2 %, alcanzando las 22,78 millones, de las cuales el 98,8 % fue realizado a través de transferencias electrónicas. Esta disminución en el volumen de operaciones sugiere que, a pesar de que algunos envíos aumentaron en valor, el número de personas que remiten dinero ha disminuido, lo que podría reflejar una reducción en la capacidad de los migrantes para enviar dinero a sus hogares.

Gabriela Siller, directora de análisis económico del Banco Base, hizo hincapié en que el crecimiento interanual registrado en febrero debe interpretarse con cautela, dado que desde hace 24 meses no se observan periodos consecutivos de aumento en las remesas. Este contexto de recesión en el flujo de remesas es preocupante, ya que estas representan cerca del 4 % del producto interno bruto (PIB) de México y son cruciales para la economía de muchas comunidades, especialmente en áreas rurales.

Durante febrero, las remesas alcanzaron los 4.468 millones de dólares, lo que representa un leve incremento en comparación con el año anterior, pero este crecimiento se ve opacado por la disminución general en el primer bimestre. Además, el número de operaciones de remesas en febrero mostró una caída interanual del 3,2 %, a pesar de que el monto promedio por envío creció un 3,7 %, alcanzando los 395 dólares. Esto indica que, aunque los que envían dinero lo hacen en mayores cantidades, hay menos personas enviando remesas, lo que podría ser un indicativo de la difícil situación económica que enfrentan muchos mexicanos en el exterior.

El superávit de la cuenta de remesas de México con el resto del mundo se situó en 4.377 millones de dólares en febrero, cifra similar a los 4.364 millones alcanzados en el mismo mes de 2025. Sin embargo, el panorama no es del todo alentador, ya que durante 2025 se registró un total de 61.791 millones de dólares en remesas, marcando un retroceso interanual del 4,6 % y la primera caída anual después de más de una década de crecimiento sostenido. Esta tendencia podría ser un reflejo del impacto negativo de las políticas migratorias estadounidenses, que han afectado la capacidad de los mexicanos para trabajar y enviar dinero a sus familias.

Es importante señalar que los migrantes mexicanos constituyen casi la mitad de los 11 millones de indocumentados en Estados Unidos. En junio de 2025, el gobierno estadounidense impuso un impuesto del 1 % sobre las remesas enviadas en efectivo y otros instrumentos, lo que provocó una reacción inmediata por parte de la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum. Ella implementó un programa para reembolsar a los mexicanos el monto del impuesto, argumentando que esta medida violaba un tratado bilateral de 1994 sobre doble tributación.

A pesar de estos desafíos, el PIB de México creció un 0,6 % en 2025, con un incremento del 1,8 % en el último trimestre del año. Esta recuperación económica, aunque leve, contrasta con la disminución en las remesas, lo que sugiere que la salud económica del país podría depender en gran medida de la capacidad de sus ciudadanos en el extranjero para contribuir a la economía local a través de sus envíos de dinero.