La reciente inflación de marzo, que alcanzó un 3,4% mensual, ha generado intensos debates en el ámbito económico argentino. Este incremento ha puesto sobre la mesa la cuestión de si el gobierno debe utilizar una vez más el ancla cambiaria, permitiendo que el valor del dólar se deprecie aún más para controlar los precios. En este contexto, el inicio de la cosecha gruesa ofrece al equipo económico liderado por Luis Caputo una oportunidad clave para acelerar la adquisición de divisas con el objetivo de fortalecer las reservas, aunque esto podría implicar establecer un piso al tipo de cambio.

Es importante destacar que, hasta la fecha, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha acumulado un total de 1.635 millones de dólares en compras durante abril, superando ampliamente los 1.158 millones de enero y los 1.555 millones de febrero. Con este ritmo, la entidad se encuentra a tan solo 37 millones de dólares de igualar el total de marzo, manteniendo un promedio de adquisiciones de aproximadamente 149 millones de dólares diarios. Este dato refleja la determinación del BCRA para estabilizar la situación cambiaria en un marco de incertidumbre económica.

Desde el análisis de la situación, los expertos han comenzado a cuestionar cuál será la estrategia que adoptará la autoridad monetaria en medio de la inminente cosecha y los flujos financieros que aún deben liquidarse. Es un hecho que el tipo de cambio real se encuentra en niveles históricamente bajos, un 31,5% por debajo del promedio de largo plazo y apenas un 1,5% por encima del nivel heredado por el ministro de Economía, Sergio Massa. Esta situación plantea un dilema: si se opta por controlar la inflación, el BCRA podría permitir una nueva baja del tipo de cambio, lo cual podría generar tensiones en los márgenes de los productores de bienes transables, aquellos que son susceptibles de exportación.

Desde la perspectiva de la gestión del riesgo país, algunos analistas sugieren que un incremento en la compra de reservas podría mejorar las condiciones financieras del país. Andrés Reschini, economista de F2 Soluciones Financieras, señala que el gobierno intenta equilibrar la acumulación de reservas con la necesidad de mantener el tipo de cambio como un ancla nominal. Sin embargo, también advierte que no es probable que se produzcan retrocesos significativos en el tipo de cambio.

A medida que se aproxima el final de la temporada de alta liquidación, Reschini anticipa que el dólar debería al menos dejar de apreciarse en términos reales. La desaceleración de la inflación sería un paso crucial para evitar movimientos bruscos en el mercado cambiario, permitiendo al gobierno contar con un colchón que lo ayude a enfrentar posibles tensiones en un año electoral. Esto implica que el ejecutivo deberá ser prudente y evitar apreciaciones adicionales del tipo de cambio con el fin de recomponer reservas.

Por su parte, el economista Gustavo Ber también ha expresado su opinión sobre este tema, afirmando que el mercado cambiario podría permanecer relativamente estable, a pesar de experimentar ligeros movimientos ante tasas reales negativas y un exceso de oferta en este trimestre. El foco, según Ber, estará en el ritmo de compras del BCRA y cómo estas decisiones impactarán en el mercado cambiario en el corto y mediano plazo, en un contexto que sigue siendo incierto y desafiante para la economía argentina.