La remodelación de la vivienda del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ubicada en el country Indio Cuá, ha suscitado un considerable interés mediático y judicial. La causa que investiga posibles irregularidades en el patrimonio del funcionario ha llevado a que el contratista Matías Tabar, responsable de las obras, presente un detallado informe ante la Justicia. Este documento revela la magnitud y el costo de las refacciones realizadas, ascendiendo a un total de 245.929 dólares, cifra que ha sido confirmada por el testigo en su declaración.
Tabar, quien se presentó a declarar el lunes pasado, proporcionó un desglose minucioso de los pagos efectuados por Adorni. Según su testimonio, el funcionario realizó adelantos de 35.000 y 20.000 dólares en noviembre y diciembre de 2024, respectivamente. Estos pagos se llevaron a cabo en efectivo y sin facturación, lo que ha generado suspicacias sobre la legalidad de las transacciones. La falta de documentación formal en estos pagos plantea serias preguntas sobre la procedencia de los fondos utilizados para la remodelación.
A medida que avanzaban los trabajos, Adorni continuó con los pagos, entregando 30.000 dólares en abril, 100.000 en mayo, 30.000 en junio y 50.000 en julio, dejando un saldo pendiente de 20.929 dólares al finalizar la obra. Tabar ha afirmado que el jefe de Gabinete regularizó esta deuda poco después, utilizando siempre el mismo método de pago en efectivo. Esta modalidad de pago ha sido objeto de análisis por parte de los investigadores, quienes intentan dilucidar si estas prácticas son indicativas de un enriquecimiento ilícito.
El acuerdo entre Adorni y Tabar se formalizó el 14 de septiembre de 2024, con un presupuesto inicial que rondaba los 94.000 dólares. Sin embargo, a medida que avanzaban las obras, se incorporaron diversos “extras” que elevaron considerablemente el costo. Los trabajos incluían remodelaciones en áreas clave de la casa, tales como la entrada, la galería y la pileta, así como mejoras en la cocina y en el mobiliario general. Este tipo de reformas son comunes en propiedades de alto valor, pero la opacidad en los pagos ha generado inquietud sobre la transparencia en la ejecución de las obras.
Entre los detalles más destacados de la remodelación se encuentra la renovación de la pileta, que ahora cuenta con un menor nivel de profundidad y un nuevo revestimiento en piedra, además de una cascada, elemento que costó 3.500 dólares. Este tipo de lujos, en un contexto donde se investigan irregularidades financieras, puede ser interpretado como un intento de ocultar el origen de los fondos. La inclusión de estos detalles estéticos ha llevado a cuestionar la ética detrás de las decisiones de un funcionario en medio de una crisis económica que afecta a muchos ciudadanos.
Tabar se ha descrito como el coordinador general de la remodelación, actuando como intermediario entre Adorni y los proveedores de materiales y servicios. Su rol consistió en solicitar presupuestos, gestionar pagos en efectivo y supervisar la ejecución de las obras. Esta estructura de trabajo, si bien es común en el sector de la construcción, en este caso particular ha levantado sospechas sobre el manejo de los recursos y la posible evasión de controles fiscales.
Finalmente, el listado de gastos presentado por Tabar incluye una amplia variedad de mobiliario y equipamiento para la vivienda, reflejando un esfuerzo por dotar a la propiedad de un alto nivel de confort y estética. Sin embargo, la falta de claridad en los métodos de pago y la naturaleza de los trabajos realizados han llevado a que la causa siga su curso en la Justicia. La expectativa es que esta investigación arroje luz sobre las transacciones y el patrimonio de Adorni, un tema que ha captado la atención tanto de la opinión pública como de las autoridades judiciales.



