El panorama del financiamiento hipotecario en Argentina ha mostrado signos de debilitamiento desde finales de 2025, pero abril de 2026 ha registrado un hito negativo al convertirse en el mes con el menor volumen de créditos otorgados en los últimos 18 meses. Según el análisis elaborado por el economista Federico González Rouco, en base a datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la caída interanual es alarmante, alcanzando un descenso del 56% en comparación con el mismo mes del año anterior. Este resultado no solo refleja una desaceleración en el sector, sino que plantea serias interrogantes sobre la sostenibilidad de la recuperación que había comenzado a gestarse en 2024, luego de años de estancamiento.

La situación se torna aún más preocupante al observar que en abril de 2026 se desembolsaron apenas 122 millones de dólares en créditos hipotecarios en el país, un registro que no se veía desde octubre de 2024, cuando comenzaba a vislumbrarse una recuperación en el sector. Para poner en contexto este dato, en octubre de 2025 la cifra había alcanzado los 372 millones de dólares, y en diciembre de 2024 se habían otorgado 244 millones. La caída entre marzo y abril de este año fue de 71 millones de dólares, lo que representa una disminución abrupta del 37% en un solo mes, lo que sugiere que el mercado no solo está en retroceso, sino que lo hace de manera acelerada.

Al hacer un análisis comparativo, la situación se torna aún más desalentadora. En abril de 2025, el monto desembolsado fue de 280 millones de dólares, lo que pone de manifiesto la magnitud de la caída actual, ya que el nivel de financiamiento en el mes pasado se sitúa un 80% por debajo de lo registrado en abril de 2018, el año que marcó el pico histórico en la entrega de créditos hipotecarios, con 689 millones de dólares. Esta tendencia a la baja no es casualidad, sino que responde a un contexto en el cual las condiciones económicas se han vuelto más adversas, afectando la capacidad de los ciudadanos para acceder a estos financiamientos.

La secuencia de otorgamiento de créditos en los últimos meses indica que este retroceso no ha sido abrupto, sino progresivo. Desde el máximo alcanzado en octubre de 2025, el volumen de créditos ha ido disminuyendo mes a mes, alcanzando el mínimo en abril de 2026. Además, es importante señalar que la distribución del crédito en el país ha mostrado una marcada concentración y desigualdad entre diferentes regiones, con provincias como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Chubut, Neuquén y Mendoza concentrando la mayor parte de los créditos hipotecarios, mientras que provincias como Formosa y Misiones quedan relegadas, lo que refleja un panorama de inequidad en el acceso al financiamiento.

En este contexto de contracción del mercado hipotecario, las condiciones para acceder a los préstamos hipotecarios ajustados por UVA (Unidad de Valor Adquisitivo) siguen siendo altamente restrictivas. Un análisis del economista Andrés Salinas indica que, en muchos casos, las cuotas iniciales que exigen los principales bancos del sistema superan el costo promedio de un alquiler, lo que vuelve más complicado el acceso de las familias al crédito. Por ejemplo, al evaluar un préstamo de 100,000 dólares a 20 años, los diferentes bancos presentan cuotas que dificultan aún más la posibilidad de compra de vivienda para los potenciales solicitantes.

La situación actual del mercado de créditos hipotecarios en Argentina plantea desafíos significativos para el futuro. La combinación de tasas de interés elevadas, junto con la concentración del crédito en ciertas regiones, genera un ambiente desfavorable para la recuperación del sector. A medida que se observan estos cambios, es fundamental que los responsables de las políticas económicas consideren estrategias que fomenten una distribución más equitativa del crédito y que faciliten el acceso a la vivienda, un derecho esencial para el bienestar de la población.