Recientemente, la empresa de maquinaria agrícola Metalfor, ubicada en Córdoba, tomó la decisión de despedir a 35 de sus empleados justo en el momento en que estaban disfrutando del partido de la selección argentina contra Egipto. Este suceso se produjo una semana después de que la compañía solicitara la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC), debido a problemas financieros que han afectado la estabilidad de sus 600 trabajadores. Los despidos fueron comunicados a los empleados a través de telegramas que llegaron mientras estaban concentrados en el encuentro deportivo.
La planta de Metalfor en Noetinger, que contaba con 146 operarios al momento de los despidos, se encuentra en una situación crítica. Los trabajadores despedidos recibieron instrucciones a través de mensajes para que se presentaran en las oficinas de correo a retirar los telegramas de desvinculación, lo que generó una gran conmoción y descontento entre el personal. Este hecho ha levantado una ola de protestas y reclamos por parte de los trabajadores, que se sintieron traicionados por la empresa, después de haber sido autorizados a salir antes de su jornada laboral para disfrutar de un evento deportivo que genera un fuerte sentido de pertenencia nacional.
El contexto financiero de Metalfor no es nuevo, pero ha empeorado considerablemente en el último año. De acuerdo a informes del Banco Central de la República Argentina, la empresa tiene deudas que alcanzan los 52.000 millones de pesos con 23 entidades bancarias, de las cuales alrededor de 22.000 millones se encuentran en categorías de riesgo elevado de insolvencia. Esta situación ha generado un clima de incertidumbre tanto para los empleados como para el futuro de la empresa, que se encuentra al borde de una crisis mayor.
Desde el inicio de la crisis, Metalfor ha operado a un 50% de su capacidad instalada en sus plantas de Marcos Juárez y en su sede en Brasil, lo que ha llevado a una caída drástica en sus ventas y producción. Durante el primer trimestre de 2026, la empresa reportó una reducción de casi el 50% en sus ventas, comparando 56 unidades vendidas frente a las 116 del año anterior. Este descenso también se refleja en la producción, donde solo se fabricaron 38 máquinas en comparación con las 86 del mismo período en el año anterior.
El Procedimiento Preventivo de Crisis, que fue oficialmente declarado por el Ministerio de Trabajo de Córdoba el 2 de julio, permite a las empresas enfrentar situaciones económicas adversas. Este mecanismo busca facilitar el diálogo entre la empresa, el sindicato y el Estado, permitiendo renegociaciones de convenios, suspensiones o despidos como último recurso. Sin embargo, los trabajadores creían que la apertura del PPC garantizaría la estabilidad de sus puestos de trabajo mientras se buscaban soluciones, lo que hace aún más impactante la decisión de la empresa de despedir a los 35 operarios en un momento tan delicado.
Hasta el momento, la empresa no ha emitido declaraciones oficiales que expliquen las razones detrás de estos despidos, y el presidente de Metalfor, Eduardo Borri, no ha respondido a las consultas de los medios. Este silencio ha generado aún más especulaciones y desconfianza entre los trabajadores que se sienten desprotegidos y vulnerables ante una situación que afecta no solo a sus empleos, sino también a sus familias y comunidades. Las próximas semanas serán cruciales para determinar el futuro de Metalfor y la estabilidad laboral de sus empleados, mientras se espera un acuerdo que alivie la presión económica sobre la empresa y sus trabajadores.



