Cada 8 de marzo, se reaviva un debate crucial sobre las desigualdades de género en el ámbito laboral. A pesar de que el diagnóstico se repite año tras año, la situación no muestra signos de mejora. En Argentina, la participación de las mujeres en el mercado de trabajo es significativamente menor que la de los hombres, enfrentando además mayores obstáculos para acceder a empleos formales.
La dimensión geográfica de esta problemática es a menudo ignorada. Las brechas laborales de género no se distribuyen de manera uniforme en el territorio argentino, lo que significa que las desigualdades varían entre distintas regiones. Según los últimos datos del INDEC, cerca del 70% de los varones están activos en el mercado laboral, frente a poco más del 53% de las mujeres. Esta diferencia, que alcanza aproximadamente 17 puntos porcentuales, se acentúa en áreas como Cuyo, el NEA y el NOA.
Además, la situación se complica al observar las tasas de empleo efectivo: alrededor de dos tercios de los varones tienen trabajo, mientras que entre las mujeres la cifra oscila entre el 48,7% y el 58,4%. Las disparidades son especialmente marcadas en el norte y el oeste del país. Por otro lado, el desempleo presenta un panorama más heterogéneo, con algunas regiones mostrando tasas de desocupación más altas para las mujeres que para los hombres. La informalidad también es un factor preocupante, ya que un alto porcentaje de mujeres trabaja en condiciones no registradas, lo que refleja no solo desigualdades en el acceso al empleo, sino también la intersección de la desigualdad de género con la desigualdad territorial.



