Un estudio internacional liderado por Marta Turon, investigadora del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), identificó un mecanismo hasta ahora desconocido en la reproducción de las esponjas marinas: algunas células del animal capturan y digieren bacterias de su propio microbioma para sostener el desarrollo de los embriones. El trabajo fue publicado en la revista Microbiome.

La investigación analizó la relación entre la esponja Halichondria panicea y las comunidades microbianas que viven asociadas a ella a lo largo de su ciclo reproductivo. Para estudiar ese vínculo, los especialistas combinaron imágenes obtenidas mediante microscopía electrónica, secuenciación genética, análisis transcriptómicos y mediciones de la composición microbiana.

Los resultados muestran una interacción más compleja que la simbiosis basada en un beneficio mutuo. En particular, el equipo observó por primera vez que ciertas células de la esponja engullen y degradan la bacteria simbionte Candidatus Halichondribacter symbioticus cuando comienza la formación de los embriones. Las imágenes también permitieron identificar cómo las células nodrizas capturan agregados de bacterias ubicados cerca de los embriones y los digieren durante el proceso reproductivo.