El economista Roberto Frenkel, reconocido por haber sido docente del presidente Javier Milei, ha expresado serias reservas sobre la sostenibilidad del programa económico vigente en el país. En sus declaraciones recientes, Frenkel subrayó que el esquema actual, marcado por episodios de alta volatilidad, solo podría mantenerse si se implementan correcciones en el tipo de cambio, lo que permitiría generar un superávit externo y acumular reservas genuinas. Este análisis crítico plantea interrogantes sobre la viabilidad del enfoque económico adoptado por el Gobierno y su capacidad para enfrentar los desafíos a mediano y largo plazo.

Frenkel elaboró sobre la necesidad de un ajuste en el tipo de cambio, señalando que la falta de este podría llevar a la economía argentina a repetir ciclos que han sido nocivos en su historia reciente. A lo largo de las últimas décadas, la Argentina, junto a países como México y Chile, ha atravesado por situaciones similares en las que programas de desinflación sustentados en el atraso cambiario desembocaron en crisis de balanza de pagos. La advertencia de Frenkel se basa en un patrón histórico que ha demostrado ser problemático y que podría estar a punto de volver a manifestarse.

En su análisis, Frenkel describió una dinámica económica preocupante que comienza con una fase de expansión tras una fuerte devaluación. Este proceso inicial puede parecer positivo, ya que permite un ajuste fiscal rápido y una recuperación temporal del poder adquisitivo salarial, impulsando así la demanda y reduciendo el déficit. Sin embargo, el economista enfatizó que esta fase de optimismo es efímera. A medida que avanza el tiempo, la incertidumbre económica se incrementa y las tasas de interés deben elevarse para mantener la financiación externa, lo que puede llevar a una contracción económica.

El especialista recordó que este ciclo ha sido objeto de extensa investigación en el ámbito económico. Frenkel mencionó su propio trabajo sobre mercados financieros y expectativas cambiarias, en el cual analizó experiencias históricas, incluyendo la gestión de Martínez de Hoz y los problemas de los años 80. En esos contextos, el desenlace ha sido bastante claro: una vez que el balance de pagos comienza a sufrir, la falta de reservas se convierte en un problema crítico, y la incertidumbre puede complicar aún más el financiamiento de la economía, llevando a una crisis financiera que a menudo se resuelve mediante una maxi devaluación.

En este marco, Frenkel también hizo hincapié en que la solución a los problemas económicos no radica únicamente en ajustes temporales, sino en abordar desequilibrios estructurales que han afectado a la economía argentina. Como ejemplo, citó el caso de Colombia, que logró reducir su inflación de casi un 30% a menos del 5% en un período de ocho años mediante un enfoque basado en metas de inflación y un tipo de cambio real más competitivo. Este enfoque demuestra que es posible lograr estabilización económica a largo plazo mediante políticas bien estructuradas.

Finalmente, el economista concluyó que es fundamental aumentar el tipo de cambio, destacando que cualquier actualización debe considerar la inflación que dicha corrección genere. Esto es crucial para alcanzar una estabilización económica sostenible. Frenkel advirtió que el actual programa económico de Milei exhibe similitudes inquietantes con experiencias pasadas, ya que su impulso inicial podría sostenerse únicamente mientras haya financiamiento externo disponible, lo que plantea un escenario incierto para el futuro económico del país.