La industria vitivinícola argentina enfrenta un momento crítico, aunque algunos analistas sostienen que se podría estar acercando a un punto de inflexión que permita una recuperación en el corto o mediano plazo. Para comprender el escenario actual, es fundamental examinar la situación general del sector en el país.

Las estadísticas más recientes del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) revelan que el consumo per cápita de vino ha alcanzado un mínimo histórico en Argentina. En 2025, el promedio fue de 15,7 litros por persona, marcando una caída del 3,68% en comparación con los 16,3 litros registrados el año anterior. Estas cifras contrastan drásticamente con los niveles de consumo de hace dos décadas, cuando en 2005 la ingesta per cápita era de 29,2 litros.

En términos de ventas, el INV reportó una disminución del 2,7% en la comercialización entre enero y diciembre de 2025 respecto al año anterior. A pesar de este descenso, las ventas de vino embotellado se mantuvieron relativamente estables, con una leve caída del 0,1%. Sin embargo, el segmento del tetrabrik experimentó una caída significativa del 6,2%, un dato preocupante dado que este formato representa un tercio del mercado. Por otro lado, las exportaciones también sufrieron, con una disminución del 6,8% en las ventas al exterior, lo que refleja un panorama complicado para la vitivinicultura argentina.