En un contexto donde la economía argentina enfrenta serias dificultades, Gustavo Weiss, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), ha señalado la crítica necesidad de invertir en infraestructura, estableciendo que el país debería destinar aproximadamente 150.000 millones de dólares anuales. Durante la 90° Convención Anual de la CAMARCO, llevada a cabo en La Rural, Weiss enfatizó que el sector de la construcción sigue sufriendo las consecuencias de una caída abrupta que se produjo entre mediados de 2023 y 2024. Aunque la actividad parece haberse estabilizado, los niveles actuales se encuentran muy por debajo de lo que se consideraría saludable para la economía nacional.
Weiss, en una extensa charla con los medios, expresó su preocupación por la situación crítica del sector, que ha sufrido una disminución cercana al 25% en su actividad. A pesar de este leve repunte, la recuperación es insuficiente y se mantiene en una meseta preocupante. El impacto en el empleo ha sido igualmente devastador; el sector ha perdido alrededor de 120.000 empleos, con una recuperación de solo 5.000 puestos, lo que demuestra la fragilidad del mercado laboral en este ámbito. La única provincia donde se ha observado un aumento en la generación de empleo es Neuquén, mientras que en el resto del país la situación sigue siendo desalentadora.
La situación en la construcción contrasta con el desempeño de otros sectores como la energía, el petróleo, la minería y el agro, que están mostrando mejores perspectivas de crecimiento. No obstante, Weiss subrayó que este impulso en sectores específicos no es suficiente para revitalizar el resto de la economía. Aunque algunas empresas metalúrgicas del Gran Buenos Aires podrían beneficiarse indirectamente del crecimiento en Vaca Muerta, el efecto positivo es limitado y no resuelve la problemática general que enfrenta la industria, la construcción y el comercio.
Un aspecto que preocupa a Weiss es el estancamiento de las obras privadas de vivienda, que no avanzan al ritmo necesario para satisfacer la demanda. Esto genera inquietud en el sector, que esperaba una reactivación más rápida tras el descalabro económico. El presidente de CAMARCO hizo referencia a un concepto de Ricardo Arriazu, resaltando la rapidez con la que se destruyen empleos en comparación con la lentitud en la creación de nuevos puestos. Este fenómeno de transición, que implica un proceso de reconversión, requiere tiempo y esfuerzo tanto de los trabajadores como de las empresas.
Weiss también abordó la cuestión de si la inversión privada podría compensar la falta de inversión pública en infraestructura. Su respuesta fue clara y contundente: no. En su opinión, la inversión privada es insuficiente para cubrir el déficit de infraestructura que enfrenta el país. A nivel global, la participación privada en proyectos de infraestructura suele oscilar entre el 15% y el 20%, ya que muchas actividades no son rentables y, por lo tanto, no atraen inversión privada. Weiss destacó que, de los aproximadamente 40.000 kilómetros de rutas nacionales, solo unos 9.000 son concesionables debido a que generan el tráfico necesario para financiarse a través de peajes.
El presidente de CAMARCO concluyó subrayando la irremplazable función del Estado en la provisión de servicios esenciales como hospitales, cárceles, redes cloacales y caminos rurales. La intervención del Estado es crucial en áreas donde no existe un modelo de negocio viable que atraiga a inversores privados. Sin un compromiso firme del gobierno en la inversión en infraestructura, el futuro de la construcción y, por ende, de la economía argentina, se presenta sombrío.



