La planta de procesamiento avícola Wade, anteriormente conocida como Cresta Roja y ahora bajo la administración del grupo Granja Tres Arroyos (GTA), ha cesado sus actividades de manera total, lo que ha generado una gran preocupación entre los trabajadores y la comunidad. Este parón se produce en un contexto crítico, marcado por el incumplimiento de pagos salariales, con deudas financieras que superan los 35.000 millones de pesos, según datos oficiales. La situación se ha vuelto insostenible, con un impacto directo en la seguridad laboral y la estabilidad económica de la región.
Los empleados de la planta de Wade han manifestado que esta interrupción de las operaciones se debe al impago de sueldos correspondientes a la segunda quincena de marzo y los haberes de abril. En una protesta organizada, los trabajadores bloquearon el ingreso y salida de camiones, lo que dejó a la planta completamente inactiva. Uno de los operarios expresó su descontento: “Todo está parado”, subrayando la gravedad de la situación que viven a diario. A pesar de las declaraciones de los trabajadores, la empresa ha rechazado estas afirmaciones, argumentando que la producción se realizó con normalidad, aunque se ha negado a comentar sobre los atrasos salariales.
La crisis financiera que enfrenta Wade S.A. es alarmante, con registros del Banco Central de la República Argentina que revelan una deuda que asciende a $6.026.096.656, proveniente de 615 cheques que fueron rechazados por falta de fondos. Además, el grupo Granja Tres Arroyos, que controla la planta, también se encuentra en una situación precaria con una deuda total de $29.333.390.645 por 1.813 cheques impagos. Esta situación financiera insostenible pone en peligro no solo la operación de la planta, sino también el futuro de miles de trabajadores que dependen de su continuidad.
El conflicto laboral en el grupo avícola tiene antecedentes que datan de hace varios meses, y se ha visto intensificado por la implementación de políticas de ajuste. Estas medidas incluyen la reducción de la jornada laboral, la suspensión de empleados y pagos fraccionados de salarios. En la planta de Concepción del Uruguay, donde laboran cerca de 1.000 personas, se ha establecido un régimen de trabajo de cuatro días a la semana, dejando los lunes sin actividad, pero remunerados al 65%. Esta decisión fue el resultado de negociaciones entre la empresa, los sindicatos y las autoridades laborales con el objetivo de evitar despidos masivos y garantizar el pago de sueldos atrasados.
La planta de La Lonja ha tenido que adoptar medidas aún más drásticas, limitando su actividad a solo tres días a la semana y pagando a los trabajadores el 50% de su salario en los días sin faena. Esta situación refleja la severidad de la crisis en el sector avícola, que ha visto un notable descenso en su capacidad operativa. La empresa ha perdido una parte significativa de su red de productores integrados y ha reducido su volumen de procesamiento de 700.000 pollos diarios a solo 200.000 en la actualidad, lo que representa una drástica caída en su producción.
Como respuesta a esta crisis profunda, la compañía ha implementado medidas de ajuste, incluyendo retiros voluntarios, jubilaciones anticipadas y desvinculaciones, que han resultado en la pérdida de cerca de 400 puestos de trabajo en los últimos meses. Esta reducción de personal no solo afecta a los trabajadores directamente despedidos, sino que también repercute en la economía local, incrementando la incertidumbre y el temor entre los empleados que aún conservan sus puestos. En este panorama sombrío, la situación de la avícola Wade y su futuro parecen cada vez más inciertos, planteando serios interrogantes sobre el rumbo del sector avícola argentino.



