El mercado inmobiliario de la Ciudad de Buenos Aires enfrenta una crisis alarmante, con una caída del 48,9% en las escrituras realizadas mediante créditos hipotecarios durante abril. Esta significativa disminución se produce en un contexto de fuerte desaceleración en la concesión de préstamos y la escasez de herramientas de financiamiento accesibles para los potenciales compradores. La situación actual ha encendido luces de alerta entre los actores del sector, quienes advierten sobre las repercusiones de esta tendencia en el futuro inmediato del mercado.

Según los datos proporcionados por el Colegio de Escribanos de la Ciudad, en abril se registraron únicamente 609 escrituras formalizadas con hipoteca, lo que representa la mitad de las operaciones realizadas en el mismo mes del año anterior. Este número es preocupante, ya que solo equivale al 11,1% del total de transacciones de compraventa efectuadas en la capital argentina. La baja en las operaciones hipotecarias sugiere que la recuperación que experimentó el sector tras el regreso del crédito hipotecario ha perdido impulso en los últimos meses, dejando a la industria en un estado de incertidumbre.

La cantidad total de escrituras de compraventa en abril alcanzó las 5.472 operaciones, marcando un leve incremento en comparación con el mismo mes del año anterior. Este crecimiento es, sin embargo, considerado un empate técnico, ya que no refleja una mejora significativa en el mercado. Además, las operaciones cayeron un 2,1% en relación a marzo de este año, lo que refuerza la percepción de que el mercado no está en una senda de recuperación sostenida. Los primeros cuatro meses de 2026 evidencian cifras similares a las de 2025, lo que genera un clima de desánimo entre los profesionales del sector.

El Banco Nación se ha convertido en el actor principal en la concesión de créditos, concentrando aproximadamente el 85% de los préstamos otorgados. En contraste, el BBVA se posiciona como la entidad privada más relevante en este ámbito. Esta situación podría ser indicativa de un mercado que, a pesar de los esfuerzos por reactivar el crédito hipotecario, se encuentra limitado en su capacidad de ofrecer opciones diversificadas a los compradores, lo que repercute negativamente en la actividad del sector.

A pesar del estancamiento en la cantidad de operaciones, el monto total involucrado en las transacciones alcanzó los $861.110 millones, lo que representa un incremento del 18,4% en comparación con el año pasado. El monto promedio por escritura fue de $157.366.631, equivalentes a unos u$s111.857 según el tipo de cambio oficial promedio. Sin embargo, al analizar estos valores en moneda estadounidense, se observa una disminución del 2,5% interanual, lo que plantea interrogantes sobre la accesibilidad y la percepción del valor de las propiedades en el mercado.

Magdalena Tato, presidenta del Colegio de Escribanos de la Ciudad, subrayó la preocupante caída en el financiamiento hipotecario, destacando que, aunque las compraventas en general se mantienen estables, el número de operaciones hipotecarias ha disminuido drásticamente en comparación con hace un año. Tato enfatizó la necesidad urgente de desarrollar nuevos instrumentos de financiamiento que permitan reactivar la actividad en el sector y evitar un freno más profundo. La búsqueda de alternativas de financiamiento privado se vuelve esencial para estimular el mercado y brindar incentivos a los compradores.

El sector inmobiliario enfrenta así un escenario complejo, donde la falta de crédito accesible, las altas tasas de interés y la inestabilidad del tipo de cambio limitan el acceso al financiamiento, especialmente para las familias de clase media. Las familias deben evaluar cuidadosamente su capacidad para asumir préstamos en un contexto de incertidumbre económica, lo que limita aún más el dinamismo del mercado inmobiliario. Sin una intervención adecuada y la creación de nuevas estrategias de financiamiento, la situación podría empeorar, afectando no solo a los compradores, sino también a la economía en general.