A inicios de 2026, se ha evidenciado que una de cada ocho empresas que solicitó financiamiento se encuentra en una situación de morosidad, lo que representa un preocupante 12,5% de la totalidad de las firmas. Este incremento de la morosidad, que asciende a 2,6 puntos porcentuales respecto al comienzo del año anterior, sugiere que un número creciente de empresas está teniendo dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras. Aunque a simple vista los datos empresariales parecen menos alarmantes en comparación con los de los hogares, la realidad es que este fenómeno varía significativamente entre sectores, con las pequeñas empresas siendo las más afectadas por esta situación.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reveló recientemente el Indicador de Confianza Empresarial (ICE) para la industria manufacturera, que se situó en -18,7% en febrero. Este indicador pone de manifiesto que más de la mitad de los empresarios industriales aún perciben una demanda insuficiente para aumentar la producción, un patrón que se ha repetido en meses anteriores. Sin embargo, la última medición destaca un agravamiento en los problemas financieros, lo que añade un nuevo elemento de preocupación en un contexto ya complicado.

Un informe del Centro de Estudios Económicos del Banco Provincia indica que la irregularidad en la cartera de préstamos del sistema bancario se disparó del 1,5% a finales de 2024 al 5,5% en el cierre de 2025. En este contexto, la morosidad en los créditos a los hogares supera el 9%, mientras que en el caso de las empresas, un 2,5% de la cartera presenta irregularidades. Sin embargo, los datos desglosados sugieren que la situación es más compleja, ya que la mayoría de las pequeñas empresas son las que enfrentan mayores dificultades, conforme a las estadísticas del CENDEU del Banco Central.

En enero de 2026, el alarmante hallazgo de que el 12,5% de las empresas con préstamos se encuentra en situación irregular coincide con un deterioro aún más marcado en el segmento de menores montos. En este caso, la irregularidad alcanzó el 10% en el 75% de los créditos de menor valor, lo que muestra que la morosidad en el sector de las pequeñas empresas casi se ha duplicado en el último año, pasando del 5,5% en enero de 2025 a cifras que hoy preocupan a los analistas. Estos datos sugieren que la situación financiera de las pequeñas firmas es mucho más frágil, con un perfil de morosidad que se vuelve regresivo y que afecta desproporcionadamente a las más pequeñas.

Actualmente, más de 35.000 empresas enfrentan algún tipo de atraso en el pago de sus créditos, aunque la distribución de esta morosidad no es homogénea. Mientras que el 13,6% de las empresas que han tomado préstamos de menos de $50 millones presenta problemas con los pagos, solo un 5% de aquellas con créditos superiores a $10.000 millones reporta atrasos. Los analistas enfatizan que una buena gestión financiera y la posibilidad de acceder a tasas de interés competitivas son factores cruciales para evitar entrar en morosidad, sugiriendo que las empresas deben mejorar su administración de recursos para enfrentar los desafíos actuales.

Adicionalmente, Grupo SBS ha señalado que las tasas de interés a corto plazo, que en algún momento alcanzaron niveles muy altos y afectaron la actividad económica, están ahora operando en una dirección contraria, lo cual también representa un riesgo para el sistema financiero en su conjunto. En este sentido, los expertos sugieren que es necesario corregir las tasas reales, que actualmente se sitúan en territorio negativo, para que sean levemente positivas y alienten el ahorro en pesos, contribuyendo así a un entorno financiero más estable.