La situación económica en Argentina se ha vuelto insostenible para muchos inquilinos, ya que los precios de los alquileres han experimentado un incremento alarmante en los últimos dos años. Según el más reciente análisis del Centro RA de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, la inflación total acumulada durante la administración de Javier Milei se sitúa en un 209% en el Gran Buenos Aires. Sin embargo, esta cifra general no revela la complejidad del panorama, ya que ciertos sectores, especialmente los alquileres y los servicios públicos, han visto cómo sus costos se disparaban de manera desproporcionada, superando ampliamente la media inflacionaria.
En particular, el rubro que abarca “Vivienda, servicios vinculados y otros combustibles” ha registrado un incremento que ronda el 400%, lo que representa una brecha de 191 puntos porcentuales respecto al índice general de precios. Dentro de este segmento, el costo de los alquileres de vivienda ha aumentado un asombroso 423%. Este dato pone de relieve la presión que enfrentan las familias, que ven cómo su capacidad de pago se erosiona frente a subas tan pronunciadas en los gastos básicos de vida.
El estudio del Centro RA también indica que la actual estabilización macroeconómica en el país se produce sobre un contexto de reajustes previos que han tenido un efecto directo sobre el costo de vida. La investigación sugiere que, aunque la inflación general puede parecer manejable, en los hechos hay una “dinámica mucho más heterogénea” que afecta a diferentes rubros de manera desigual. Esto significa que mientras algunos sectores pueden parecer relativamente estables, otros, como el de la vivienda, están sufriendo un impacto desmedido que complica el día a día de los inquilinos.
Además, es importante destacar que los alquileres no son el único factor que ha contribuido a este escenario. El gas natural ha mostrado el mayor aumento entre todos los servicios analizados, con un incremento del 766%. Le siguen la energía eléctrica, que ha subido un 370%, y el servicio de agua, con un aumento del 366%. Estas cifras revelan que las familias están enfrentando costos que son prácticamente cuatro veces más altos en términos nominales en comparación con los precios al inicio de la gestión de Milei.
El informe también resalta que esta disparidad en las variaciones de precios genera un contexto de ganadores y perdedores en el marco inflacionario. Por ejemplo, mientras que los alquileres han subido un 423%, otros productos, como el azúcar, han mantenido precios prácticamente estables. Esto refleja una realidad en la que no todos los sectores de la economía se ven afectados de la misma manera, lo que puede llevar a un aumento de las tensiones sociales si la situación no se aborda adecuadamente.
Finalmente, el contraste entre el rubro de vivienda y otros sectores de la canasta básica es notable. Mientras “Vivienda y servicios” se ubica en un alarmante 400%, otros sectores esenciales, como las comunicaciones (321%), la educación (279%) y el transporte (255%), han aumentado a un ritmo considerablemente menor. Por otro lado, los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas han crecido un 182%, lo cual indica que el costo de mantener un hogar y pagar servicios es desproporcionadamente más alto que el de otros bienes de consumo, como la vestimenta y el calzado, que han aumentado solo un 106%. Este contexto pone de manifiesto la necesidad de políticas públicas que regulen y contengan estos aumentos, para evitar que los inquilinos caigan en una situación de gravedad aún mayor.



