En enero de 2026, la inversión en el sector minero de Perú experimentó un notable aumento del 8,9 %, alcanzando un total de 398 millones de dólares, según lo informado por el Ministerio de Energía y Minas del país. Este crecimiento se ha visto impulsado principalmente por dos rubros clave: infraestructura y exploración, que han mostrado incrementos significativos del 83,3 % y 32,9 %, respectivamente. Este desempeño sugiere un panorama optimista para la minería peruana, un sector fundamental en la economía nacional.
La inversión en infraestructura, que sumó 112 millones de dólares en enero, ha sido un motor clave detrás de este crecimiento. El aumento en este rubro se debe a la ejecución de proyectos destinados a fortalecer las instalaciones mineras, ampliar las capacidades operativas y mejorar los sistemas de soporte productivo. Este tipo de inversiones es crucial, ya que no solo mejora la eficiencia de las operaciones mineras, sino que también se traduce en un impulso para el desarrollo regional, especialmente en las áreas donde se concentran estas actividades.
En cuanto a la inversión en exploración, se registró un total de 52 millones de dólares en enero, reflejando un incremento del 32,9 % en comparación con el año anterior. Este crecimiento es ilustrativo de un enfoque renovado en la búsqueda de nuevos recursos, con campañas de perforación y estudios geológicos avanzados en proyectos como el cupífero Zafranal, ubicado en el departamento de Arequipa. La exploración no solo es vital para la sostenibilidad del sector, sino que también representa una inversión en el futuro de la minería peruana, buscando garantizar la viabilidad a largo plazo de los recursos minerales.
El contexto regional de la inversión minera también es significativo. Las regiones del sur de Perú, como Arequipa, Moquegua, Ica y Apurímac, han concentrado casi el 49,6 % de la inversión total, lo que indica una clara tendencia hacia el desarrollo de estos departamentos como polos mineros. Esta concentración geográfica no solo refuerza la importancia de las zonas mineras, sino que también plantea desafíos en términos de infraestructura y servicios para apoyar la creciente actividad en estas regiones.
Por otra parte, el rubro de desarrollo y preparación también mostró un desempeño positivo, con una inversión de 70 millones de dólares y un crecimiento del 1,5 %. Sin embargo, el rubro de equipamiento minero experimentó una caída significativa del 19,5 %, alcanzando solo 48 millones de dólares. Este retroceso podría ser un indicativo de desafíos en la cadena de suministro o una posible contracción en la demanda de nuevos equipos debido a la incertidumbre económica.
El Ministerio de Energía y Minas resaltó que estas cifras no solo reflejan el dinamismo del sector, sino también la confianza que genera Perú como destino para las inversiones mineras. A medida que el país sigue atrayendo capitales, se espera que esto contribuya al crecimiento económico, a la creación de empleo y a la generación de beneficios para un amplio sector de la población peruana. En un contexto global donde la minería enfrenta múltiples desafíos, el caso de Perú se presenta como un ejemplo de resiliencia y potencial de crecimiento en el sector.



