El uso de inteligencia artificial (IA) en el ámbito laboral argentino sigue en ascenso, aunque este avance viene acompañado de una creciente inquietud entre los empleados sobre las posibles repercusiones que podría tener en sus puestos de trabajo. Un reciente estudio revela que el 57% de los trabajadores en Argentina ya incorpora herramientas de IA en sus actividades diarias, lo que representa un incremento de dos puntos porcentuales en comparación con el año anterior. Esta tendencia sugiere que las tecnologías de IA están siendo cada vez más aceptadas y adoptadas en diversos sectores, lo que plantea un panorama complejo para el futuro del empleo en el país.
El informe, elaborado por Bumeran, destaca que la percepción sobre la utilidad de la inteligencia artificial es prácticamente unánime entre los encuestados: un asombroso 99% considera que estas herramientas son útiles o muy útiles para optimizar sus labores cotidianas. Federico Barni, CEO de Bumeran.com, subraya que la creciente integración de la IA en el entorno laboral es un reflejo de la evolución tecnológica que enfrenta la sociedad. Sin embargo, Barni también advierte que, a pesar del aumento en la adopción de estas herramientas, persisten dudas y temores entre los trabajadores acerca de su efecto en la estabilidad laboral.
Uno de los aspectos más preocupantes del estudio es el aumento en la percepción del riesgo de reemplazo de trabajos por parte de la IA. El 41% de los encuestados sostiene que la inteligencia artificial podría sustituir tareas humanas en un futuro cercano, cifra que ha crecido en cinco puntos porcentuales en comparación con el año pasado. Este fenómeno es especialmente evidente en el sector de recursos humanos, donde un alarmante 68% de los profesionales entrevistados considera que ciertos perfiles laborales están en riesgo de ser reemplazados por sistemas inteligentes en el corto o mediano plazo.
A pesar de esta percepción, la realidad muestra que la sustitución efectiva de empleos aún es limitada. Solo un 16% de las empresas locales admite haber reemplazado roles humanos por soluciones tecnológicas hasta ahora. Esto indica que, aunque el temor al reemplazo está presente, la implementación de IA en el trabajo todavía se encuentra en una fase inicial, donde la convivencia entre humanos y máquinas es más común que la sustitución total.
Las áreas que generan mayor preocupación entre los trabajadores son aquellas donde predominan tareas repetitivas o fácilmente automatizables. Por ejemplo, el sector de marketing y publicidad se encuentra en la cima de esta lista, con un 19% de los encuestados ya reportando un impacto significativo por el uso de herramientas de IA. A continuación, se sitúan los perfiles administrativos, con un 18% de impacto mencionado. Otros sectores como redacción, atención al cliente y reclutamiento de personal son percibidos como menos vulnerables, con un 9% de menciones.
Frente a este contexto incierto, la mayoría de los trabajadores parecen estar tomando la iniciativa para adaptarse a los cambios. Un notable 92% expresó su deseo de capacitarse para mantenerse relevante en sus profesiones, mientras que un 95% busca adquirir nuevas habilidades que les permitan colaborar con la tecnología en lugar de ser desplazados por ella. Sin embargo, las preocupaciones sobre la dependencia excesiva de la tecnología también son significativas, ya que el 55% de los usuarios mencionó este temor, junto con un 45% que enfatizó la importancia de mantener el criterio humano en decisiones críticas.
Asimismo, el 38% de los encuestados identificó la seguridad de los datos como un aspecto crítico que necesita atención. A medida que la inteligencia artificial continúa su expansión en el mercado laboral argentino, los desafíos y oportunidades que presenta se vuelven cada vez más evidentes. La clave estará en encontrar un equilibrio que permita a los trabajadores aprovechar las ventajas de estas tecnologías sin comprometer su seguridad laboral y el valor del juicio humano en el trabajo cotidiano.



