La más reciente Encuesta de Expectativas Pyme, realizada por el IAE Business School, ha puesto de manifiesto un clima laboral tenso y lleno de incertidumbre en el ámbito empresarial argentino. Según los resultados, casi la mitad de las pequeñas y medianas empresas (pymes) del país están considerando reducir su personal en los próximos seis meses. Este fenómeno se presenta en un contexto donde las perspectivas de crecimiento se han debilitado y las dificultades para encontrar empleados calificados se han intensificado, lo que refleja una preocupación creciente entre los empresarios sobre su capacidad de operar en un entorno complejo.

La encuesta, que abarcó el período entre enero y febrero de 2026, revela un panorama sombrío para el empleo en el sector. Un 41,9% de las pymes encuestadas admitieron haber disminuido su plantilla en los seis meses anteriores, marcando el nivel más alto registrado en la historia de este estudio. Este incremento en la reducción de personal contrasta notablemente con datos de relevamientos previos, donde las disminuciones eran significativamente menores, lo que indica un cambio drástico en las dinámicas laborales actuales.

Al analizar los resultados más a fondo, se observa que el 31,1% de los encuestados se mostró inclinado a reducir su dotación laboral en un futuro cercano, mientras que un 18,5% confirmó que ya ha tomado la decisión de proceder con despidos. Estos porcentajes, que suman un total del 49,6%, reflejan una tendencia preocupante que resalta la magnitud del desafío que enfrentan las pymes en un contexto económico incierto.

Guillermo Fraile, profesor a cargo del estudio, destacó que este escenario es inédito, ya que por primera vez una porción significativa de las pymes no solo ha dejado de planear un crecimiento, sino que evalúa reducir su personal. Esta transformación en la mentalidad empresarial es un indicativo claro de un clima de mayor cautela y una falta de previsibilidad que puede afectar gravemente la estructura del empleo.

El impacto de esta tendencia se ve corroborado por el hecho de que el 70% de las pymes enfrenta dificultades persistentes para encontrar el talento adecuado que les permita cubrir sus vacantes. Este fenómeno, que ha sido una constante en años anteriores, complica aún más la situación, ya que las empresas, que ya están considerando recortes en sus plantillas, se ven ante una doble presión: la dificultad de incorporar nuevo personal y la necesidad de reducir costos operativos en un entorno económico adverso.

Además, el pesimismo respecto al futuro también ha aumentado entre los empresarios encuestados. La proporción de directivos que espera una mejora en la situación económica del país en los próximos seis meses ha caído drásticamente del 70% registrado hace un año a poco más del 30% en la actualidad. En contraposición, ha crecido la percepción de que las condiciones podrían deteriorarse aún más, lo que está generando una resistencia significativa a realizar nuevas inversiones, contratar empleados o iniciar nuevos proyectos.

Finalmente, es importante destacar que la presión impositiva se ha consolidado como la principal preocupación entre las pymes, desplazando a la inflación del centro de la agenda económica. Este cambio refleja una clara necesidad de los empresarios por abordar cuestiones regulatorias que impactan directamente en su capacidad de operar y crecer, en un contexto donde la incertidumbre parece ser la única constante que enfrentan día a día.