Cox ha logrado completar con éxito su primera emisión de bonos en el mercado estadounidense, alcanzando un total de 2.000 millones de dólares. Este hecho marca un hito significativo para la compañía, que ingresa así a un sector de deuda altamente competitivo, reservado para emisores con una sólida trayectoria y capacidad de ejecución. La emisión, que inicialmente había sido planificada por 1.500 millones de dólares, se amplió debido a la alta demanda que generó en el mercado, lo que refleja la confianza de los inversores en la empresa.
La emisión de bonos se estructuró en dos tramos con vencimientos de cinco y diez años, ofreciendo cupones atractivos del 7,125% y 7,75%, respectivamente. Este diseño no solo permitió a Cox captar más fondos de los previstos, sino que también demostró la fuerte demanda del mercado, con una sobresuscripción superior a cinco veces el monto inicial. Más de 200 inversores institucionales, principalmente de Estados Unidos, participaron en esta operación, lo que subraya el interés en la firma y su propuesta de valor.
Cox ha destacado que, tras la asignación de las órdenes, todavía existe una demanda insatisfecha de aproximadamente 6.000 millones de dólares. Este nivel de interés resalta, según la compañía, el sólido apoyo de la comunidad inversora estadounidense, lo que les permite mantener una posición privilegiada en un entorno económico y geopolítico volátil. La empresa también enfatizó que la calidad de los inversores que participaron en la emisión es un claro indicador del respaldo que tiene su estrategia de crecimiento y su perfil financiero.
La relevancia de esta operación es aún mayor si se considera que se trata de una de las emisiones más grandes de bonos corporativos provenientes de América Latina en la historia del mercado estadounidense. Este hecho no solo posiciona a Cox como un jugador clave en el sector energético, sino que también fortalece su imagen ante los inversores, quienes ven en la empresa una oportunidad de crecimiento y estabilidad en un contexto incierto.
El capital recaudado a través de esta emisión será utilizado por Cox para refinanciar aproximadamente dos tercios de un crédito puente de 2.650 millones de dólares, que fue necesario para la adquisición de Iberdrola México. La compañía ha asegurado que el tercio restante de este financiamiento ya cuenta con una estructura a largo plazo, garantizada por un préstamo en el que participan las siete entidades financieras que apoyaron inicialmente la operación. Esta estrategia permitirá a Cox consolidar su modelo de negocio y optimizar su estructura de deuda.
En conclusión, esta exitosa emisión de bonos representa un punto de inflexión para Cox, que busca avanzar hacia un modelo de 'utility' integrada. Con una plataforma de generación de energía de gran escala y un negocio de concesiones, la firma se posiciona para afrontar los desafíos futuros y continuar su expansión en el sector. La combinación de estos factores no solo demuestra la capacidad de la empresa para adaptarse a las exigencias del mercado, sino que también resalta su compromiso con el crecimiento sostenible y la generación de caja a largo plazo.



