En la jornada más reciente, el dólar estadounidense cerró su cotización en Uruguay a un promedio de 40,34 pesos uruguayos. Este valor representa un leve aumento del 0,63% en comparación con los 40,09 pesos de la sesión anterior. Esta tendencia alcista, aunque moderada, sugiere un cambio en el comportamiento del tipo de cambio en relación a los días previos, donde se han observado tres sesiones consecutivas de incrementos.
A lo largo de la última semana, el dólar ha experimentado una disminución acumulada del 0,49%. Sin embargo, al analizar su comportamiento en un período más extenso, se observa un incremento del 1,5% en comparación con el mismo momento del año anterior. Esto destaca la evolución del mercado cambiario uruguayo y refleja la interacción entre la economía local y las fluctuaciones internacionales.
La volatilidad del dólar durante la última semana ha sido relativamente baja, alcanzando un 14,19% en comparación con el promedio del último año. Este fenómeno puede interpretarse como una estabilización del mercado cambiario uruguayo, lo que podría ser un indicativo de un entorno económico más predecible. La tendencia de menor variación en este momento sugiere que los actores del mercado están ajustando sus expectativas ante un contexto inflacionario y de crecimiento moderado.
En cuanto a las proyecciones sobre el futuro del dólar en Uruguay, el Banco Central del Uruguay (BCU) ha publicado encuestas que anticipan un leve aumento hacia fines de 2026. Según las estimaciones, el tipo de cambio podría situarse en 38,98 pesos por dólar en enero de 2026, aumentando a 39,33 pesos en junio. Para fines de ese mismo año, los analistas prevén que el dólar alcance los 40,19 pesos. A largo plazo, se estima que podría llegar a 41,46 pesos hacia finales de diciembre de 2027.
El análisis macroeconómico revela que el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) de Uruguay se mantendrá moderado, con proyecciones de un incremento del 1,87% para 2026, seguido de 1,85% en 2027 y 1,92% en 2028. Estas cifras han sido ajustadas a la baja en comparación con las expectativas de julio del año pasado, que preveían un crecimiento más dinámico del 2,47% para 2026. La variabilidad en las proyecciones de crecimiento para este año oscila entre un 1,50% y un 2,30%, lo cual refleja las diversas opiniones de los analistas consultados sobre el futuro económico del país.
En el ámbito de la inflación, las proyecciones apuntan a un índice de precios al consumo (IPC) de 4,40% para 2026, con un ligero aumento a 4,45% en 2027 y 4,50% en 2028. Esta tendencia muestra un acercamiento gradual al objetivo establecido por el BCU, que se sitúa en un rango meta de 4,5%. Este contexto inflacionario es crucial para entender las decisiones de política monetaria y su impacto en el comportamiento del tipo de cambio.
Desde 1993, el peso uruguayo ha sido la moneda oficial en el país, reemplazando a los viejos pesos tras un período de alta inflación. La transición se inició en 1991, cuando el Banco Central obtuvo autorización para emitir nuevos billetes. En la década de 1990, se implementaron mecanismos para prever el valor del peso en relación al dólar, estableciendo un sistema de bandas de flotación que buscaba estabilizar la moneda nacional frente a la divisa estadounidense. Posteriormente, en 2002, Uruguay enfrentó una crisis financiera que llevó a adoptar un sistema de flotación independiente, un cambio que ha marcado la historia económica reciente del país.



