El 1 de mayo, el dólar estadounidense cerró su cotización en 40,25 pesos uruguayos, lo que representa un incremento del 2,43% en comparación con la sesión anterior, donde se encontraba a 39,30 pesos. Este aumento ha sido parte de una tendencia que se ha observado en las últimas semanas, donde la moneda norteamericana ha mostrado una cierta volatilidad, reflejando cambios significativos en el mercado cambiario uruguayo.

Durante la última semana, el dólar estadounidense ha experimentado un crecimiento del 1,25%, lo que reafirma su tendencia alcista en el último año, en el que ha acumulado un aumento del 1,11%. Sin embargo, es importante señalar que la volatilidad actual del tipo de cambio es más pronunciada en comparación con el comportamiento observado en periodos anteriores, lo que podría indicar un entorno económico más incierto y complejo para los próximos meses.

Las proyecciones sobre el comportamiento del dólar en el corto y mediano plazo han sido objeto de análisis por parte del Banco Central del Uruguay (BCU). Según la última encuesta realizada, se estima que el tipo de cambio podría alcanzar los 38,98 pesos por dólar en enero de 2026, con una mediana proyectada de 39,33 pesos para junio del mismo año. Estos datos sugieren que, aunque hay expectativas de un leve aumento en la cotización del dólar, el mercado se mantiene expectante ante posibles fluctuaciones.

El grupo de analistas consultados por el BCU estima que a fines de 2026 el dólar podría situarse en 40,19 pesos, incrementándose a 41,46 pesos hacia diciembre de 2027. Este pronóstico se basa en un análisis exhaustivo de las condiciones macroeconómicas actuales y las expectativas de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) de Uruguay, que se proyecta moderado, con un aumento estimado de 1,87% en 2026, 1,85% en 2027 y 1,92% en 2028.

Esta revisión a la baja en las expectativas de crecimiento es notable, considerando que en julio del año pasado se proyectaba un crecimiento más robusto de 2,47% para 2026. Las proyecciones de crecimiento para este año muestran una dispersión que varía entre 1,50% y 2,30%, lo que indica un clima de incertidumbre entre los analistas sobre la evolución de la economía uruguaya.

En cuanto a la inflación, se espera que el índice de precios al consumidor (IPC) se sitúe en torno al 4,40% para 2026, con un ligero aumento a 4,45% en 2027 y 4,50% en 2028. Este patrón de crecimiento gradual en la inflación se aproxima al objetivo establecido por el BCU, que busca mantener la inflación en torno al 4,5%. A lo largo de los años, el peso uruguayo ha enfrentado diversos desafíos, desde su introducción en 1993 hasta las crisis financieras que marcaron su historia en los años 2000.

El peso uruguayo ha sido la moneda oficial del país desde 1993, reemplazando a los antiguos pesos tras un periodo de alta inflación. A partir del 29 de octubre de 1991, el Banco Central del Uruguay comenzó la emisión de nuevos billetes, lo que permitió la transición a un sistema de bandas de flotación en la década de 1990. Sin embargo, la crisis financiera de 2002, liderada por el presidente Jorge Batlle, reveló las debilidades del sistema cambiario y llevó a la implementación de un régimen de flotación independiente.