La cotización del dólar estadounidense en Panamá se estableció en 1 balboa al cierre de las operaciones del 22 de mayo, lo que representa un incremento del 2,18% en comparación con el valor de cierre previo de 0,98. Este movimiento en el tipo de cambio refleja una tendencia de crecimiento que ha caracterizado al mercado cambiario panameño en las últimas jornadas. A lo largo de la semana, el dólar se mantuvo en una posición estable, mientras que en el último año ha registrado un avance acumulado del 2,23%, lo que evidencia una cierta solidez de la moneda estadounidense en la región.

El tipo de cambio entre el dólar y el balboa ha mostrado una tendencia alcista en días recientes, lo que se refleja en la volatilidad actual del mercado, que se sitúa en un 19,03%. Este dato es ligeramente superior a la volatilidad de referencia del 19,01%, lo que sugiere una leve inestabilidad en el entorno cambiario de Panamá. La estabilidad que proporciona el uso del dólar como moneda oficial ha permitido que el país evite muchos de los riesgos cambiarios que afectan a otras naciones de la región, especialmente en un contexto de creciente incertidumbre económica global.

Según proyecciones de la agencia inmobiliaria Casa Solution, Panamá se prepara para un crecimiento económico considerable de su Producto Interno Bruto (PIB) cercano al 4% para el año 2026. Esta expansión se verá impulsada por sectores clave como la logística, la banca, el turismo, la construcción y las actividades relacionadas con el Canal de Panamá. La ubicación geográfica estratégica del país, junto con su economía dolarizada, refuerza su papel como un centro global de servicios, lo que es fundamental para atraer inversión extranjera y fomentar el desarrollo local.

La utilización del dólar estadounidense elimina el riesgo cambiario y protege a Panamá de los efectos inflacionarios que afectan a otras economías en la región. Se espera que el balboa panameño (PAB) mantenga su paridad histórica de 1:1 con el dólar estadounidense, lo cual proporciona un marco de estabilidad para el comercio y las inversiones. Esta característica es particularmente valiosa en un contexto de incertidumbre económica internacional, donde muchos países enfrentan una creciente inflación y fluctuaciones monetarias.

En el ámbito externo, las perspectivas son más optimistas, con una reducción en la volatilidad del comercio internacional y condiciones de financiamiento que resultan favorables para el país. Un informe de UBS destaca que el impacto de choques recientes, como la sequía y la suspensión temporal de operaciones en la mina de cobre, ha ido disminuyendo. Durante el año 2025, el rendimiento de los bonos panameños en dólares superó el 24%, posicionándose por encima de otros activos emergentes y manteniendo un atractivo diferencial frente a los bonos estadounidenses, aunque con riesgos específicos que deben ser considerados.

Sin embargo, a pesar de las proyecciones alentadoras, Panamá enfrenta riesgos significativos en el horizonte. Entre ellos, un posible deterioro fiscal y un aumento en la deuda pública que podrían amenazar el grado de inversión del país, así como desafíos políticos y de gobernabilidad. También se deben considerar los efectos de litigios y acuerdos contractuales críticos, así como choques externos relacionados con la economía global o la política comercial de Estados Unidos, que podrían afectar la demanda de servicios y los flujos de capital hacia el país.

La balboa panameña, abreviada como PAB, es la moneda oficial de Panamá, dividida en 100 centésimos. A pesar de ser de curso legal, esta moneda no es aceptada en Estados Unidos, lo que refleja su naturaleza como una versión local del dólar estadounidense. El gobierno panameño emite monedas en centésimos y balboas que son equivalentes al dólar, lo que permite mantener la paridad y la estabilidad en el sistema monetario del país. En este contexto, es crucial que se continúen monitoreando tanto la evolución del tipo de cambio como los factores económicos que pueden influir en el futuro económico de Panamá.