El destacado empresario Eduardo Costantini, conocido por ser el fundador del grupo Consultatio y del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), ofreció una profunda reflexión sobre la difícil situación económica y política que atraviesa Argentina. Durante una entrevista en el marco de la ExpoEFI, Costantini expuso su preocupación por las "dificultades históricas muy grandes" que enfrenta el país, las cuales, según su perspectiva, limitan el desarrollo y obligan a los argentinos a "empezar desde abajo".

Entre los principales obstáculos que identificó, Costantini hizo hincapié en la evasión fiscal, la presión tributaria, el tamaño del Estado y un alarmante nivel de corrupción que permea diversas esferas. El empresario manifestó que una porción significativa de los ahorros de los argentinos se encuentra en el exterior, lo que, en su opinión, impide el apoyo necesario al desarrollo de la economía local. Además, remarcó la existencia de un extenso sector informal que opera al margen de la legalidad, lo cual no solo reduce la base tributaria, sino que también genera distorsiones en el mercado.

Costantini describió el fenómeno de la informalidad como un desafío crítico, subrayando que "es muy grande la porción de la economía que no paga impuestos". Este aspecto, según su análisis, complica aún más la situación económica del país, que ya enfrenta una carga impositiva creciente. Al comparar el presente con el contexto de finales de los años noventa, cuando comenzó el desarrollo de Nordelta, Costantini observó que "desde 1999 hasta hoy, los impuestos han crecido considerablemente". Esta tendencia ha impactado en la capacidad de las empresas y los ciudadanos para contribuir al crecimiento económico.

El empresario también abordó cuestiones institucionales que agravan la situación. "No solo se trata de problemas políticos, sino también del alto nivel de corrupción", enfatizó. Esta problemática no solo afecta al funcionamiento de la economía, sino que también repercute directamente en la calidad de vida de la población, poniendo de manifiesto la interconexión entre la política y la economía en el país.

En cuanto al liderazgo político actual, Costantini expresó su apoyo a Javier Milei, afirmando que "aplaude muchas de las cosas que hizo" y que incluso lo votó. Sin embargo, también advirtió sobre la inestabilidad del sistema político: "Pero si Milei se va, ¿qué viene? Ese es el problema", planteó, subrayando la falta de alternativas sólidas en el panorama político argentino.

Desde su perspectiva, uno de los déficits más preocupantes de Argentina es la carencia de un esquema político que garantice estabilidad y continuidad. "Necesitamos un sistema político que fomente la gobernabilidad del país y que asegure la consistencia de la misma", argumentó. Costantini propuso una dinámica institucional en la que la política tenga un rol menos protagónico, permitiendo al país acostumbrarse a una alternancia entre diferentes gobiernos sin sobresaltos.

El empresario también relacionó la volatilidad económica con los ciclos electorales, describiendo el impacto del proceso electoral reciente como "sumamente traumático". Según su análisis, esto se traduce en una caída del consumo y una desaceleración de la actividad económica. "Las elecciones del año pasado fueron responsables, en parte significativa, del bajón del consumo y la desaceleración de la economía", concluyó, sugiriendo que el comportamiento del votante argentino tiende a reaccionar ante la incertidumbre política de manera negativa, lo que complica aún más el panorama económico del país.

En resumen, las declaraciones de Eduardo Costantini reflejan una preocupación generalizada sobre la dirección que está tomando Argentina, tanto en el ámbito económico como político. Su análisis sugiere que, si bien hay aspectos positivos en el liderazgo actual, la falta de un sistema político sólido y la persistente corrupción siguen siendo obstáculos significativos que deben ser abordados para asegurar un futuro más próspero.