El consumo masivo en Argentina ha vuelto a mostrar un panorama desalentador durante el mes de abril, evidenciando una tendencia negativa que se ha consolidado a lo largo del último año. Las ventas en supermercados, mayoristas, autoservicios y otros canales de distribución han sufrido una caída del 3,8% en términos interanuales, acumulando así un descenso del 3,3% en los primeros cuatro meses de 2026. Este fenómeno ha sido documentado por un informe de la consultora Scentia, que analiza el comportamiento del mercado y revela que, a pesar de la disminución de la inflación, la recuperación del consumo aún parece lejana.
En abril, la inflación se desaceleró a un 2,6% desde el 3,4% de marzo, lo que podría sugerir un alivio en la presión sobre los precios. Sin embargo, los datos indican que esta mejora no se ha traducido en un aumento en las ventas, las cuales han seguido deteriorándose tanto en comparación interanual como frente al mes anterior. En términos mensuales, se registró una caída del 4,7% en el consumo respecto de marzo, afectando a prácticamente todos los canales de venta.
Las cadenas de supermercados, que suelen ser un barómetro del consumo masivo, han sido especialmente golpeadas. Las ventas en este sector han caído un 4,5% en comparación con abril del año anterior, y en el acumulado del primer cuatrimestre la baja es aún más pronunciada, alcanzando el 5,2%. Esta situación se agrava cuando se considera que los mayoristas también han visto un descenso similar del 4,5%, mientras que kioscos y comercios tradicionales han experimentado una disminución del 4,8% en sus ventas.
En el caso de los autoservicios independientes, que son cruciales para el consumo diario, las cifras no son más alentadoras. Las ventas han disminuido un 3% en términos interanuales y han acumulado una caída del 4% entre enero y abril. Dentro de los supermercados, los productos más afectados son los considerados de compra impulsiva, como las golosinas, que han sufrido una caída del 14,1% respecto al mismo mes del año anterior. Otros rubros, tales como alimentos perecederos y bebidas no alcohólicas, también han visto bajas significativas del 10,5% y 6,4%, respectivamente.
A pesar de este panorama sombrío, hay algunos segmentos que han logrado mantener su crecimiento, como las bebidas alcohólicas y ciertas categorías de bebidas no alcohólicas en canales específicos. Sin embargo, estos casos aislados no son suficientes para contrarrestar el impacto negativo generalizado en el consumo.
En medio de esta crisis de consumo, el comercio electrónico ha emergido como un rayo de esperanza, registrando un crecimiento interanual del 40,4% en abril. Este canal se ha consolidado como el formato de mayor expansión dentro del consumo masivo, con el rubro de alimentos liderando las ventas online y representando más del 60% del total comercializado. No obstante, las empresas del sector advierten que este crecimiento en el ámbito digital aún no compensa las pérdidas observadas en supermercados, mayoristas y comercios físicos, que continúan luchando por mantener su volumen de ventas.
Otro factor que subyace a la debilidad del consumo es la disminución del ingreso disponible de las familias. A pesar de la desaceleración de la inflación, los constantes aumentos en los gastos fijos, como tarifas, costos de transporte y servicios, han generado una presión adicional sobre los hogares argentinos. Esta situación plantea un desafío significativo para el sector, que se enfrenta a un futuro incierto mientras intenta adaptarse a un entorno económico complicado y en constante cambio.



