En el cierre de la jornada del jueves 19 de febrero, el dólar estadounidense se cotizó a 24 pesos cubanos en el mercado oficial, lo que representa un leve incremento del 0,27% en comparación con los 23,94 pesos de la sesión anterior. Este ajuste se produce en un contexto de fluctuaciones menores en la moneda, donde en los últimos siete días el dólar ha mostrado cambios sutiles, acumulando un aumento del 0,08% en el último año.
La variación en el tipo de cambio refleja una falta de estabilidad, ya que el día anterior se había registrado una caída del 0,13%. Sin embargo, la volatilidad en esta semana ha sido significativamente menor a la observada en el último año, lo que sugiere una tendencia más calmada en el mercado cambiario. A pesar de estos movimientos, el panorama económico de Cuba se presenta complicado, con proyecciones de crecimiento del 1% para 2026, cifra que se mantiene respecto a las expectativas del año anterior, las cuales no se lograron cumplir debido a la contracción del Producto Interno Bruto (PIB).
El gobierno cubano, a través del ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso, ha declarado que el país se encuentra en una "economía de guerra", enfrentando desafíos significativos que podrían intensificarse en el futuro cercano. A pesar de las dificultades, se espera que el turismo y los servicios de exportación, especialmente en el ámbito de la salud, contribuyan a la generación de divisas. En cuanto a la inflación, se anticipa un aumento del 10% en los precios del mercado formal, lo que representaría un alivio en comparación con la tasa interanual del 14,07% registrada a finales de 2025. Sin embargo, la economía cubana sigue lidiando con problemas estructurales como la escasez de productos, apagones y una creciente dolarización, lo que dificulta el camino hacia la recuperación.
En términos de déficit fiscal, se estima que alcanzará los 74.500 millones de pesos cubanos, equivalentes a unos 3.100 millones de dólares al tipo de cambio oficial, manteniéndose en niveles similares a los del año anterior. El Gobierno ha expresado la necesidad de atraer inversión extranjera y ha prometido un entorno más favorable para los inversores, aunque es consciente de las limitaciones económicas actuales y las complejidades del contexto internacional y local.



