Al finalizar la jornada de cambios, el dólar estadounidense se estableció en 24 pesos cubanos en el mercado oficial, lo que representa un leve incremento del 0,07% respecto al cierre anterior, que había sido de 23,98 pesos cubanos. Este ligero aumento se produce en un contexto donde la estabilidad del tipo de cambio ha sido la norma en la última semana, sin registrar variaciones significativas, mientras que la comparación interanual muestra una disminución del 0,43%. Estos datos sugieren que el mercado cambiario cubano está experimentando un período de calma, al menos en términos de fluctuaciones diarias.
El dólar ha mantenido una tendencia positiva en su cotización, especialmente en los últimos días, lo que ha contribuido a una notable disminución de la volatilidad en el mercado. Actualmente, la volatilidad se sitúa en 0,96%, un porcentaje que se encuentra considerablemente por debajo de la volatilidad de referencia, que es del 3,57%. Este descenso en la volatilidad puede interpretarse como un signo de estabilidad, aunque las condiciones económicas del país siguen siendo complejas y desafiantes.
Cuba proyecta un crecimiento económico del 1% para el año 2026, una meta que se ha mantenido constante respecto a las expectativas del año anterior, a pesar de no haber sido alcanzada debido a la contracción del Producto Interno Bruto (PIB). Joaquín Alonso, ministro de Economía y Planificación, ha caracterizado la situación del país como una “economía de guerra”, refiriéndose a los múltiples riesgos y tensiones que podrían complicar aún más el panorama económico en el corto plazo. Este enfoque refleja la realidad de un país que continúa enfrentando desafíos estructurales profundos.
Las proyecciones de crecimiento se sustentan en las esperanzas de una recuperación en el sector turístico y en el aumento de los servicios de exportación, en particular los relacionados con la atención médica, que son fundamentales para la generación de divisas en la isla. Sin embargo, el escenario inflacionario presenta preocupaciones, ya que el Gobierno anticipa un incremento del 10% en los precios del mercado formal, lo que representaría una mejora con respecto a la inflación interanual del 14,07% registrada a fines de 2025. Este contexto resalta la lucha constante del Gobierno cubano por controlar los precios y estabilizar la economía.
El déficit fiscal proyectado para 2026 es de 74.500 millones de pesos cubanos, equivalente a aproximadamente 3.100 millones de dólares al tipo de cambio oficial. Esta cifra es similar a la del año anterior, lo que indica que los problemas estructurales del país, como la escasez de productos básicos, los apagones y la inflación elevada, aún persisten. Además, la creciente dolarización de la economía y la fuerte migración de ciudadanos cubanos complican aún más la situación, ya que entre 2020 y 2024, la economía se contrajo un 11%, con un retroceso adicional del 1,1% en 2024, marcando así dos años consecutivos de declive.
Ante este panorama, el Gobierno ha expresado la necesidad de atraer inversión extranjera y ha prometido crear un entorno más dinámico y transparente para los inversores. Sin embargo, los desafíos financieros actuales y las complicaciones del contexto internacional y doméstico plantean obstáculos significativos. La situación económica de Cuba sigue siendo frágil y requiere de soluciones efectivas para revertir los efectos de años de crisis y lograr un desarrollo sostenible a largo plazo.
Cabe recordar que el peso cubano es la moneda oficial en el país y se divide en 100 centavos. Desde el 1 de enero de 2021, el peso cubano convertible dejó de ser de curso legal, aunque aún mantiene valor legal. Históricamente, la tasa de cambio del peso cubano frente al peso convertible ha fluctuado, alcanzando en 2002 una relación de 21 pesos cubanos por cada peso convertible, que luego se devaluó hasta los 26 pesos cubanos por cada peso convertible. En este contexto, el dólar estadounidense se cotiza en 25 pesos, lo que refleja la continua inestabilidad del sistema cambiario en la isla.



