La industria argentina del calzado enfrenta un nuevo golpe tras el anuncio del cierre definitivo de la planta de Eldorado, Misiones, que era la única en el país dedicada a la producción de zapatillas Nike. Esta decisión por parte del Grupo Dass, que también fabrica marcas como Adidas y Asics, dejará a 150 empleados sin trabajo y marca un hito en la historia del sector. El cierre de esta planta no solo simboliza la pérdida de una fuente de empleo, sino que también refleja los desafíos que enfrenta la producción local en un contexto de cambio en las políticas de abastecimiento de las marcas deportivas.
La cesación de operaciones está programada entre el 17 y el 24 de julio, y la empresa ha asegurado que se abonarán íntegramente las indemnizaciones a los trabajadores afectados. La medida ha sido justificada por la compañía ante la falta de pedidos para la producción nacional y una tendencia creciente a importar productos de Brasil, lo que plantea interrogantes sobre el futuro de la industria de calzado en Argentina. Este cambio en el modelo de abastecimiento podría ser un indicativo de una estrategia más amplia por parte de las marcas para optimizar costos en un mercado cada vez más competitivo.
El cierre de la planta de Eldorado no es un evento aislado, sino el resultado de un proceso que se ha ido desarrollando desde hace varios años. Desde 2025, el Grupo Dass ha llevado a cabo una serie de despidos y cierres de plantas, comenzando con la fábrica de Coronel Suárez, que resultó en la desvinculación de 360 trabajadores. En este contexto, el gremio del sector ya había anticipado la posibilidad de un cierre definitivo, lo que refleja la aguda crisis que atraviesa la industria del calzado en el país.
En un análisis más profundo, el secretario general de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado (UTICRA), Agustín Amicone, ha señalado que el caso de Dass es solo la punta del iceberg en una crisis que afecta a toda la industria. La combinación de la caída del consumo interno, la reducción de la producción y la consecuente pérdida de empleos se ha convertido en una realidad preocupante. La pérdida de una planta de estas características no solo impacta directamente a los trabajadores, sino que también tiene repercusiones económicas para toda la comunidad de Eldorado, que dependía en gran medida de esta fuente de empleo.
La planta de Eldorado, inaugurada en 2007, había sido un símbolo de la producción local durante años. En 2021, Nike realizó una inversión significativa en la planta con la esperanza de adaptarse a un esquema de sustitución de importaciones, proyectando una capacidad de producción anual de 2,5 millones de pares. Sin embargo, la realidad ha resultado ser muy diferente, y la tendencia hacia la importación parece haber prevalecido, dejando atrás un legado de empleo y producción local.
A pesar de la decisión de cerrar la planta, el Grupo Dass ha manifestado su intención de mantener una presencia en Argentina, continuando con sus oficinas comerciales en Buenos Aires y sus centros logísticos en Coronel Suárez y Cañuelas. Esta estrategia sugiere que, aunque la producción local se vea comprometida, la empresa busca adaptarse a un nuevo modelo que le permita seguir operando en el país, aunque sea a expensas de la fabricación nacional.
En conclusión, el cierre de la última planta de zapatillas Nike en Argentina es un claro reflejo de los desafíos que enfrenta la industria del calzado en un entorno cambiante. La combinación de factores económicos y estratégicos ha llevado a la empresa a tomar esta dolorosa decisión, que resuena no solo entre los trabajadores despedidos, sino en toda la economía local que depende de la actividad industrial. La situación plantea interrogantes sobre el futuro del sector y la capacidad de la industria argentina para adaptarse a un mercado global cada vez más competitivo.


