La emblemática Granja Tres Arroyos, reconocida como la mayor productora avícola de Argentina, ha decidido cerrar de manera indefinida su planta ubicada en La China, en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. Esta decisión ha causado sorpresa y preocupación entre los trabajadores, ya que se estima que alrededor de 950 puestos de trabajo están en peligro en un contexto donde la crisis financiera y los recortes operativos se han vuelto moneda corriente en el sector. En los últimos meses, la actividad de la planta ha disminuido drásticamente, pasando de una capacidad de faena de 700.000 pollos diarios a solo 200.000, lo que ha llevado a la empresa a una situación insostenible.

El anuncio oficial del cierre se realizó sin ofrecer detalles sobre el futuro de los trabajadores afectados, dejando en la incertidumbre a un gran número de familias. La empresa argumentó que la decisión se debió a “los constantes conflictos gremiales que paralizaron sus operaciones”, lo que provocó un quiebre en la cadena de producción avícola en la región. El comunicado menciona que las medidas sindicales adoptadas en los últimos meses han sido rígidas y desmesuradas, generando un clima de tensión que ha afectado la operatividad de la planta.

Desde la empresa se indicó que en la planta se registraron actitudes violentas y bloqueos por parte de algunos líderes sindicales hacia aquellos trabajadores dispuestos a continuar con sus labores, lo que ha complicado aún más la situación. En este contexto, la compañía mencionó que, tras agotar todas las instancias de diálogo, no le quedó otra opción que cerrar la planta, a la espera de hallar vías de entendimiento que permitan reanudar las operaciones en el futuro.

La mañana del martes 26 de mayo, los trabajadores se encontraron con los accesos a la planta cerrados con cadenas y candados. Un cartel en la puerta anunciaba que el establecimiento permanecería cerrado por tiempo indefinido. Muchos empleados expresaron su descontento, asegurando que no recibieron ninguna comunicación oficial sobre el cierre, lo que ha generado una sensación de abandono y desamparo entre ellos. La falta de respuestas por parte de la empresa ha intensificado la incertidumbre.

La situación ya era preocupante antes del cierre, ya que la empresa había recortado aproximadamente 400 puestos de trabajo a través de retiros voluntarios y jubilaciones anticipadas, además de haber perdido parte de su red de productores integrados. Esto, sumado a la drástica reducción del volumen de procesamiento, ha llevado a la firma a una crisis profunda. Según datos recientes, Granja Tres Arroyos adeuda a sus empleados el 70% de los salarios correspondientes a la segunda quincena de abril y la totalidad de la primera quincena de mayo, lo que agrava aún más la situación de los trabajadores.

Ante esta crítica situación, los empleados de la planta se han organizado y se reunieron el miércoles 27 en las inmediaciones del establecimiento para exigir la reapertura de la planta y el pago de los salarios adeudados. La crisis en la industria avícola, que ya se venía manifestando, se ha intensificado con este cierre, lo que plantea serios interrogantes sobre el futuro del sector y la seguridad laboral de miles de trabajadores en el país. La situación de Granja Tres Arroyos es un claro reflejo de los desafíos que enfrenta la industria alimentaria en Argentina y la necesidad urgente de encontrar soluciones que garanticen la estabilidad laboral y la producción avícola en el país.