La economía china comienza el 2026 con mejores cifras de lo que se anticipaba. Este lunes, la Oficina Nacional de Estadísticas (NBS) reveló un incremento en la producción industrial y una recuperación en el consumo y la inversión durante el período de enero y febrero. Aunque estos datos son un alivio para el gobierno de Xi Jinping, persiste la preocupación por la recesión en el sector inmobiliario y el aumento del desempleo, además de la incertidumbre que genera el conflicto en Medio Oriente, que podría afectar la actividad económica.

La producción industrial experimentó un crecimiento del 6,3% interanual, superando el 5,2% de diciembre y las proyecciones de los analistas, que esperaban un 5%. Este aumento representa la expansión más significativa desde septiembre del año anterior. El impulso proviene, en parte, de la creciente demanda tecnológica relacionada con la inteligencia artificial, que también benefició a los sectores industriales que suministran a esta cadena productiva.

Por otro lado, el comercio minorista, un indicador clave del consumo interno, creció un 2,8% interanual, una mejora notable respecto al 0,9% de diciembre y por encima de la previsión del 2,5%. Este incremento se vio favorecido por la celebración del Año Nuevo Lunar, el más largo en años recientes, que provocó un aumento del gasto turístico del 19% en comparación con el año anterior. Sin embargo, el gasto en viajes dentro del país disminuyó un 0,2%, lo que indica que los consumidores siguen siendo cautelosos. Además, la inversión en activos fijos también sorprendió al alza con un crecimiento del 1,8%, desafiando expectativas de contracción.