En medio de un panorama económico incierto, las autoridades de China han puesto en marcha una ambiciosa estrategia destinada a revitalizar el consumo interno mediante la incorporación de la inteligencia artificial (IA) en productos y servicios de uso cotidiano. Este plan, que se lanzó recientemente, busca integrar tecnología avanzada en una variedad de bienes, con el objetivo de llegar a todos los hogares y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Este esfuerzo se produce en un contexto de baja demanda y una economía que enfrenta desafíos significativos, lo que ha llevado a los líderes chinos a buscar nuevas formas de estimular el crecimiento.
El programa, conocido como 'IA + Consumo', fue presentado por varios ministerios, incluyendo el de Comercio, y consta de un conjunto de 17 medidas específicas. Estas medidas están diseñadas para facilitar la incorporación de la inteligencia artificial en productos de consumo y servicios a través de innovaciones que van desde dispositivos inteligentes hasta robots y nuevas infraestructuras. Según un portavoz del Ministerio de Comercio, esta iniciativa tiene como finalidad no solo fomentar el consumo, sino también satisfacer las crecientes expectativas de la población en cuanto a la mejora de su calidad de vida.
Uno de los aspectos más destacados de esta estrategia es la promoción de robots y asistentes inteligentes que facilitarán diversas tareas domésticas, así como el monitoreo de la salud y el cuidado de personas mayores. Este enfoque es crucial, dado el acelerado envejecimiento de la población china, que se enfrenta a un aumento significativo en la demanda de servicios de atención. Con una proporción de ancianos en aumento, la implementación de tecnología que pueda ayudar en estos aspectos se convierte en una prioridad para el gobierno.
Además, la inteligencia artificial se integrará en una nueva generación de dispositivos electrónicos, como teléfonos inteligentes, automóviles y accesorios ponibles. La idea es que estos productos no solo sean más accesibles para el consumidor promedio, sino que también ofrezcan funcionalidades que mejoren la vida diaria. Este movimiento no solo podría impulsar el consumo, sino también posicionar a China como un líder en la innovación tecnológica a nivel global.
Las autoridades chinas también están evaluando el uso de la IA en sectores clave como el turismo, la educación y la hostelería. Se espera que la implementación de tecnologías avanzadas en el comercio minorista, el comercio electrónico y la logística genere un impacto positivo en la economía. Entre las iniciativas propuestas se encuentran el desarrollo de vehículos autónomos y drones para la entrega de productos, algo que podría transformar la forma en que los consumidores acceden a bienes y servicios.
Para financiar esta iniciativa, el gobierno de Pekín recurrirá a su fondo estatal de inversión en inteligencia artificial y ampliará su ya existente 'plan renove', que está destinado a la actualización de dispositivos inteligentes. Además, se ofrecerán tasas de interés subvencionadas en préstamos personales que se destinen a la adquisición de tecnología relacionada con la IA. Este enfoque busca no solo estimular la demanda, sino también generar un ecosistema más sólido en torno a la innovación tecnológica.
Es importante señalar que el anuncio de estas medidas se produjo poco después de la revelación de que las ventas minoristas en China, un indicador fundamental del estado del consumo, registraron en mayo su primera caída desde finales de 2022. Este dato refleja no solo una desaceleración en la economía china, sino también una creciente desconfianza entre los consumidores, un desafío que las autoridades aún no han logrado superar. Así, la implementación de este plan representa un esfuerzo significativo por parte del gobierno para abordar tanto la desaceleración económica como las preocupaciones de los ciudadanos, al tiempo que se posiciona en la vanguardia de la revolución tecnológica mundial.



