Las principales bolsas de Asia enfrentaron una jornada de significativas caídas este jueves, impulsadas por un notable incremento en los precios del petróleo. Este repunte es resultado de los recientes ataques a la infraestructura energética en Oriente Medio, donde Irán ha amenazado con continuar sus acciones en respuesta a agresiones a sus instalaciones. En este escenario, índices bursátiles de importantes mercados como Seúl y Tokio reportaron descensos superiores al 3%.

El impacto del conflicto en la región ha sido contundente. El barril de petróleo Brent para entrega en mayo experimentó un aumento cercano al 5%, alcanzando casi los 113 dólares, lo que ha generado temores sobre el efecto que esto puede tener en la economía global. El encarecimiento del crudo tiende a afectar a diversos sectores, especialmente aquellos vinculados al transporte y la industria, lo que a su vez repercute en la confianza de los inversores, llevando a una revalorización de activos en la búsqueda de refugio ante la incertidumbre.

En la apertura de la jornada, el índice Kospi de la Bolsa de Seúl se vio afectado de inmediato, con una caída cercana al 3%. En los primeros minutos de negociación, el índice descendió 161,87 puntos, estableciéndose en 5.763,16 unidades. Esta caída se produce tras un cierre positivo en la sesión anterior, donde el Kospi había aumentado un 5,04%. La volatilidad en este mercado resalta la sensibilidad de los inversores a las fluctuaciones en los precios de las materias primas y los riesgos geopolíticos.

Los valores de la industria tecnológica, en particular, no se salvaron de las pérdidas. Samsung Electronics, uno de los principales referentes del sector en Corea del Sur, sufrió una baja de casi 4% en su cotización. Por su parte, SK Hynix, competidor directo de Samsung en el ámbito de los semiconductores, también reportó un descenso de aproximadamente 4,5%. Estos movimientos reflejan un clima de inquietud en el sector, que ya estaba lidiando con problemas de suministro y demanda.

En Japón, el índice Nikkei experimentó un desplome del 3,38%, cayendo 1.866,87 puntos hasta los 53.372,53. Esta baja se produce tras un cierre anterior donde el índice había logrado un repunte cercano al 3%. La tendencia negativa también se observó en el índice Topix, que incluye a las empresas de mayor capitalización, con un descenso del 2,91%. Estos datos evidencian una correlación directa entre la tensión geopolítica y la respuesta de los mercados en la región.

En China, las bolsas no se quedaron atrás, con el índice de referencia de Shanghái registrando una caída del 0,95% y el de Shenzhen un 1,11%. Hong Kong también vio descensos, con el índice Hang Seng retrocediendo un 1,64%. En esta jornada, las acciones de los sectores inmobiliario y comercial fueron las más golpeadas, reflejando una preocupación generalizada sobre el crecimiento económico en medio de un contexto de incertidumbre global.

En el Sudeste Asiático, la tendencia bajista continuó, con el principal índice de Manila mostrando una disminución del 1,61%. Otros mercados, como el de Singapur y Bangkok, también reportaron caídas, aunque en menor medida. Sin embargo, hay excepciones, como el JCI de Yakarta y el KLCI de Kuala Lumpur, que lograron mantenerse en números positivos. Esta disparidad en el rendimiento de los mercados resalta la complejidad del panorama económico en la región y la necesidad de monitorear de cerca los acontecimientos en Oriente Medio, que continúan impactando la dinámica bursátil global.