Durante el primer trimestre de este año, la financiación mediante tarjetas de crédito en pesos experimentó una disminución del 6,8% en términos nominales, lo que se inscribe en un panorama de contracción del consumo generalizado. A pesar de que en marzo se observó un ligero repunte, este no fue suficiente para revertir la tendencia negativa que se había marcado en enero y febrero. Esta situación plantea serias interrogantes sobre el comportamiento del consumo en el corto plazo y las implicaciones para la economía argentina.
Los datos que sustentan esta información provienen de un informe elaborado por First Capital Group, basado en estadísticas aportadas por el Banco Central de la República Argentina (BCRA). En marzo, las operaciones realizadas a través de tarjetas de crédito registraron un incremento nominal del 3,2% en comparación con el mes anterior, alcanzando un saldo total acumulado de 24 billones de pesos. A pesar de este crecimiento nominal, el análisis interanual muestra un aumento del 37,8% respecto al mismo mes del año anterior, cuando la cifra se situaba en 17,4 billones de pesos.
Sin embargo, al considerar las variaciones en términos reales, el incremento mensual fue de apenas un 0,2%, mientras que en el contexto interanual se observó un aumento del 4,3%. Guillermo Barbero, socio de First Capital, apuntó que esta discrepancia en los datos podría estar más relacionada con factores técnicos que con un cambio significativo en las dinámicas de consumo. Según Barbero, las diferencias en los días de cierre contable entre los meses analizados influyen en las cifras, lo que sugiere que no estamos ante un cambio drástico en el comportamiento del consumidor.
El informe también indica que la cartera de financiamiento a través de tarjetas de crédito ha crecido a un ritmo inferior al de la inflación en el primer trimestre, lo que refuerza la idea de que el consumo se está contrayendo. Esta disminución en la capacidad de compra se hace evidente en las decisiones de los consumidores, quienes optan por utilizar sus tarjetas para cubrir gastos básicos. Esto podría interpretarse como un signo de que muchos argentinos están enfrentando dificultades económicas y requieren financiamiento para sostener su nivel de vida.
A la par de estos resultados, el saldo financiado en dólares también mostró una tendencia a la baja, cayendo un 15,2% mensual. En términos acumulados, se ubicó en 684 millones de dólares, aunque experimentó un incremento interanual del 9,8% en comparación con los 623 millones de dólares del mismo mes del año anterior. Barbero concluyó que estas variaciones se enmarcan dentro de los parámetros observados en el último año, lo que sugiere una estabilidad relativa en este segmento, a pesar de la caída en términos mensuales.
En la provincia de Buenos Aires, la situación es aún más preocupante, con el consumo mostrando su décima caída consecutiva en febrero. Un informe reciente de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia (Bapro) reveló que el consumo se desplomó un 9,5% en términos reales en comparación con febrero de 2025. Este retroceso se atribuyó principalmente a una disminución del 15,6% en los pagos realizados con dinero en cuenta, mientras que las transacciones con tarjeta de crédito crecieron un modesto 1,2%.
Desde Bapro, se ha destacado la creciente tendencia hacia el uso de financiamiento para mantener los niveles de gasto. En los primeros dos meses del año, la participación de las tarjetas de crédito en el consumo total aumentó en cinco puntos porcentuales respecto al mismo período de 2025, y en trece puntos en comparación con 2024. Estos datos ponen de manifiesto un cambio en el comportamiento de los consumidores, que recurren cada vez más a la financiación para poder afrontar sus gastos diarios, en un contexto de incertidumbre y ajuste económico.



