La Comisión Europea propuso este martes agilizar la elaboración de las normas técnicas que establecen los requisitos para que productos y servicios puedan comercializarse en toda la Unión Europea. La reforma apunta a reducir de seis a cuatro años el tiempo promedio necesario para desarrollar esos estándares y a garantizar el acceso gratuito a los que estén vinculados con la legislación comunitaria.

Las normas fijan especificaciones para productos, servicios y procesos, desde la seguridad de un juguete hasta la compatibilidad de un cargador de teléfono. Al establecer requisitos técnicos comunes, permiten que las empresas vendan sus productos en distintos países de la UE sin tener que adaptarlos a regulaciones nacionales diferentes.

Para acortar los plazos, el Ejecutivo comunitario plantea establecer límites de tiempo más claros para la elaboración de las normas solicitadas y simplificar los procedimientos. También propone utilizar, en determinados casos, especificaciones técnicas ya existentes mientras se completa el estándar definitivo, además de permitir la participación de otras organizaciones especializadas cuando haya necesidades urgentes o muy específicas.

Bruselas estima que los cambios podrían reducir en un tercio la duración del proceso, de los seis años actuales a cuatro. De ese modo, los productos podrían demostrar antes que cumplen con las exigencias comunitarias y acceder más rápidamente al mercado europeo.