La dirección de Bodegas Riojanas ha decidido establecer un plan de reestructuración a través de la implementación de un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE), que afectará a alrededor de 70 empleados durante un período de cuatro meses. Esta medida surge a raíz de una notable disminución en la producción de la bodega, la cual enfrenta un escenario de reestructuración financiera y operativa con el objetivo de garantizar su viabilidad a largo plazo ante la caída de sus resultados económicos.

La empresa, que es reconocida por sus marcas Monte Real y Viña Albina, ha comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que su consejo de administración ha decidido por unanimidad iniciar negociaciones formales con sus principales acreedores. Esta decisión se basa en lo establecido por el artículo 585 de la Ley Concursal, que permite informar al juzgado competente sobre la intención de negociar en caso de detectar una posible insolvencia o una insolvencia inminente.

Bodegas Riojanas contará con un plazo mínimo de tres meses para llevar a cabo estas conversaciones, las cuales no interrumpirán sus operaciones diarias. La compañía, ubicada en Cenicero (La Rioja), ha intentado estabilizar sus finanzas tras varios años de resultados negativos, logrando en 2024 la refinanciación de más de 26 millones de euros con el 99% de sus entidades acreedoras. Sin embargo, en 2024 reportó pérdidas de aproximadamente 1,9 millones de euros, contrastando con las ganancias de 145.000 euros del año anterior. En el primer semestre de 2025, se registró un nuevo saldo negativo de 129.000 euros, evidenciando la persistencia de sus dificultades económicas.