La presión económica sobre los hogares del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se intensificó en mayo, dado que el costo de mantener los servicios públicos experimentó un notable aumento del 17,5% en comparación con abril. Esta situación se traduce en que una familia promedio necesita desembolsar $249.834 mensuales para cubrir gastos relacionados con electricidad, gas, agua potable y transporte público. Este incremento, que se sitúa muy por encima de la inflación general del 34% durante el mismo período, ha generado preocupación entre los consumidores, quienes enfrentan un escenario económico cada vez más desafiante.
Según el último informe elaborado por el Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP de la Universidad de Buenos Aires y Conicet, el aumento interanual de la canasta de servicios públicos alcanzó un alarmante 50%. Este contexto de inflación y aumento de tarifas refleja una combinación de factores, entre ellos, ajustes tarifarios en todos los servicios y el impacto estacional del consumo energético que se intensifica con la llegada del invierno. En este sentido, la situación se agrava para los hogares, que deben hacer frente a un costo cada vez mayor para satisfacer sus necesidades básicas.
El análisis del informe destaca que el gas natural ha sido el principal responsable del aumento en la canasta de servicios. En mayo, la factura de gas casi se duplicó en comparación con abril, impulsada por un aumento tarifario y por el incremento en el consumo característico de esta época del año. Este factor se traduce en un gasto promedio mensual en gas que alcanzó los $49.972, lo que evidencia la carga adicional que representan estos servicios para las familias.
El informe también revela que el gasto en transporte, que representa el 48% del total de la canasta, ascendió a $110.438 mensuales. Este rubro sigue siendo el de mayor peso para los hogares, dejando en segundo lugar a la factura eléctrica, que para los usuarios sin subsidios llegó a $52.811. En este contexto, el aumento de tarifas en la electricidad, que fue del 37,8% respecto al mes anterior, también ha contribuido a la creciente presión sobre los bolsillos de los ciudadanos.
Por otro lado, el costo del agua potable también experimentó un incremento del 5,9%. Este aumento se debió a una combinación de una actualización tarifaria, un día adicional de consumo por tratarse de un mes de 31 días y un nuevo tope de incremento mensual del 3% que comenzó a regir en mayo. Estos cambios son parte de un esquema más amplio de ajustes que buscan reflejar la creciente necesidad de recursos para mantener el servicio.
Desde diciembre de 2023 hasta mayo de 2026, la canasta de servicios públicos acumuló un incremento total del 800%, una cifra que contrasta drásticamente con el aumento general de precios del 230% en el mismo período. A pesar de estos aumentos significativos, el informe señala que las tarifas todavía no logran cubrir los costos reales de prestación de los servicios, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del sistema y la capacidad del Estado para garantizar el acceso a servicios básicos a la población.
La situación actual exige una reflexión profunda sobre las políticas tarifarias y la necesidad de encontrar un equilibrio que permita a los hogares acceder a servicios esenciales sin verse abrumados por costos exorbitantes. A medida que la economía continúa enfrentando desafíos, es fundamental que se implementen medidas que aseguren la viabilidad de los servicios públicos y, al mismo tiempo, protejan a los sectores más vulnerables de la población.


