En los últimos dos años, la proporción de depósitos privados destinados a préstamos para empresas y familias en Argentina ha experimentado un notable crecimiento. Esta transformación se debe a las medidas implementadas por el gobierno de Javier Milei, que incluyeron la reestructuración de las finanzas públicas y la recapitalización del Banco Central de la República Argentina. La eliminación de los pasivos remunerados, que consistían en depósitos absorbidos a través de instrumentos de regulación monetaria, ha llevado a las entidades financieras a enfocarse nuevamente en su función principal: otorgar créditos.
El cambio en esta dinámica se inició en el segundo semestre de 2024, cuando el Ministerio de Economía y el Banco Central comenzaron a reducir los pasivos que habían alcanzado un récord de USD 64.105 millones al final de la gestión de Alberto Fernández. A partir de julio de 2024, los datos del BCRA reflejan un crecimiento constante en la proporción de depósitos privados en relación al total de créditos. Esta proporción, que inicialmente era del 48,2% en noviembre de 2023, cayó a un 41,1% en enero de 2024, pero luego se disparó hasta el 87,1% en el segundo año de gestión de Milei.
Los préstamos en dólares también mostraron una evolución significativa, pasando de representar el 26,3% de los depósitos en noviembre de 2023 a un 56,2% en septiembre de 2025. A pesar de una leve caída a 52,1% en febrero, el monto total alcanzó su nivel más alto desde 2001, con USD 19.850 millones. Estos cambios han sido impulsados por la retirada del Tesoro como principal receptor de depósitos, lo que ha llevado a un ajuste tanto en los tipos de depósitos como en los préstamos del sector privado, adaptándose a las nuevas condiciones del mercado financiero.



