El ingreso disponible ha mostrado una leve mejoría en abril de 2026, tras siete meses de caídas continuas. Según datos de la consultora Equilibra, este indicador, que refleja el dinero que realmente queda disponible en el bolsillo tras cubrir los gastos fijos, creció un 0,8% en términos mensuales. Sin embargo, a pesar de esta recuperación, el ingreso disponible todavía se encuentra un 14,5% por debajo de los niveles alcanzados entre enero y septiembre de 2023, periodo que sirve como referencia antes del cambio de gestión gubernamental.
El informe detalla que la recuperación observada en abril no ha sido homogénea a través de todos los sectores. De hecho, la mejora fue especialmente notable entre los asalariados privados formales, cuyo ingreso disponible experimentó un incremento del 1,6% mensual y un crecimiento del 1,5% en comparación con el mismo mes del año anterior. Esta fue la única categoría que logró una variación interanual positiva durante abril, lo que resalta la disparidad en el impacto de la economía sobre diferentes grupos de trabajadores.
Por el contrario, otros segmentos de la población han continuado enfrentando caídas en sus ingresos. Los trabajadores del sector público vieron una disminución del 1,1% mensual y una caída interanual del 6,6%. Las jubilaciones mínimas, que incluyen un bono, también cayeron un 0,7% mensual y un 9,2% en comparación con el mismo mes del año anterior. Asimismo, las jubilaciones no mínimas retrocedieron un 0,2% mensual y un 3,5% interanual, evidenciando un panorama desalentador para los jubilados en medio de la crisis inflacionaria.
Al comparar estos resultados con los niveles previos al cambio de gobierno, queda claro que la mejora de abril no ha sido suficiente para cerrar la brecha existente. Según los datos actualizados de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18, el ingreso disponible total de los 14,5 millones de personas abarcadas por el estudio se encuentra un 14,5% por debajo del promedio de enero a septiembre de 2023. Asimismo, el ingreso real, que no considera los gastos fijos, muestra un rezago del 9,3% en relación a ese mismo periodo.
La situación se torna menos grave si se utilizan los ponderadores desactualizados de la ENGHo 2004/05, donde la caída del ingreso real se reduce al 7,1%. Sin embargo, este contraste es significativo, ya que los ponderadores más recientes reflejan de manera más precisa el impacto de los servicios y los gastos regulados en el presupuesto familiar, categorías que han visto un aumento considerable en sus costos en los últimos años, superando la inflación promedio.
El concepto de ingreso disponible, tal como lo define Equilibra, se calcula a partir de un promedio ponderado de salarios formales y jubilaciones, ajustado por el índice de precios al consumidor (IPC) utilizando la canasta de la ENGHo 2017/18. A este ingreso real se le restan los gastos fijos, definidos como aquellos que presentan poco margen de ajuste ante las variaciones de precio. Esta categoría incluye gastos en alquileres, expensas, medicamentos, tarifas de servicios públicos, transporte, educación y salud, entre otros.
Cuando los costos de estos rubros aumentan más rápidamente que los ingresos o la inflación general, la capacidad de consumo sobre otros bienes y servicios se ve comprometida. Este mecanismo fue el que primó durante los siete meses anteriores a abril, donde el incremento de los gastos fijos superó la mejora en los ingresos. Por lo tanto, aunque abril trajo un leve respiro, la situación económica de muchas familias sigue siendo precaria y requiere de políticas efectivas para revertir la tendencia a mediano y largo plazo.



