El precio del petróleo experimentó un notable incremento superior al 3% en la jornada del domingo, como consecuencia del recrudecimiento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán. Esta escalada se dio en un contexto en el que el gobierno iraní amenazó con cerrar el estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial que representa aproximadamente el 20% del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado. El crudo Brent, con entrega programada para septiembre, alcanzó un aumento del 3,75%, cotizando a USD 78,86, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) para agosto subió un 3,65%, estableciéndose en USD 74,02 al cierre de esta edición.

La situación actual es un giro brusco respecto a las semanas anteriores, cuando los mercados recibieron con optimismo un acuerdo provisional entre las partes, lo que permitió que el Brent tocara su nivel más bajo en tres meses, llegando a USD 70,38 el 2 de julio. Este clima de relativa calma generó expectativas sobre una posible distensión en las relaciones entre ambos países, sin embargo, las recientes hostilidades han desbaratado esas esperanzas, erigiendo nuevas barreras a la estabilidad regional.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, comunicó a través de su plataforma Truth Social que el alto el fuego que había sido acordado el mes pasado ha llegado a su fin. Aunque Trump expresó que su nación está dispuesta a continuar el diálogo diplomático a solicitud de Irán, dejó en claro que la paz que se había alcanzado era frágil y sujeta a cambios abruptos. "Estados Unidos les ha dejado claro, sin lugar a dudas, que el alto el fuego ha terminado“, afirmó el mandatario, marcando un punto de inflexión en la dinámica entre ambos países.

La medida de Trump se produce en el marco de la quinta ronda de ataques aéreos contra Irán, que tienen como objetivo disminuir la capacidad del país persa para llevar a cabo agresiones contra embarcaciones civiles y comerciales en el estrecho de Ormuz. Según el Comando Central de Estados Unidos (Centcom), esta ofensiva se justifica como una respuesta directa a las acciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) contra un buque comercial, lo que ha aumentado las preocupaciones sobre la seguridad en esta vital ruta marítima.

Informes provenientes de la agencia estatal iraní detallan que se registraron explosiones en localidades estratégicas como Bandar Abbas, Sirik, Jask y Qeshm, situadas a lo largo del corredor marítimo del estrecho. En el mismo sentido, Centcom indicó que sus fuerzas habían neutralizado un misil de crucero iraní y un dron de ataque durante las operaciones, lo que evidenció la magnitud de los enfrentamientos y el compromiso de EE.UU. de mantener el control sobre la región.

Un funcionario estadounidense, citado por un medio internacional, destacó que el domingo se llevó a cabo una segunda tanda de bombardeos, luego de que en horas previas se atacaran sistemas de misiles y defensa aérea iraníes, así como embarcaciones del IRGC en cercanías al estrecho. Estas acciones se suman a una serie intensa de bombardeos que tuvieron lugar la noche del sábado, donde Washington afirmó haber golpeado cerca de 140 objetivos, confirmando así el colapso del frágil cese del fuego que había prevalecido entre ambas naciones.

A pesar de la violencia desatada, el Comando Central estadounidense intentó minimizar la percepción de un cierre inminente del estrecho de Ormuz, afirmando que "Irán no controla el estrecho" y que el tráfico marítimo sigue fluyendo. Trump, en declaraciones a un medio local, fue más categórico al afirmar que "el estrecho está abierto" y que las fuerzas estadounidenses habían llevado a cabo ataques contundentes contra las fuerzas iraníes, describiéndolas como "personas muy, muy malvadas y enfermas". Así, el estrecho de Ormuz, que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán, se mantiene como uno de los puntos más críticos del sistema energético mundial, con implicaciones que trascienden las fronteras de la región.