En un escenario marcado por la disminución del poder adquisitivo y el incremento de los alquileres, cada vez más inquilinos en Argentina recurren a sus ahorros y a préstamos bancarios para hacer frente a sus gastos diarios. Esta tendencia, que se ha intensificado desde 2022, refleja una preocupación creciente por la situación económica de numerosas familias que, a pesar de mostrar señales de estabilización, enfrentan un empobrecimiento relativo.
De acuerdo a un estudio realizado por Tejido Urbano, basándose en datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, se observó que el porcentaje de hogares inquilinos que no emplea ninguna estrategia financiera ha disminuido significativamente, pasando del 53,5% en 2022 al 47% en 2025. Esto indica que cada vez más hogares enfrentan dificultades para equilibrar sus ingresos y gastos sin recurrir a sus ahorros o a préstamos.
Particularmente, el uso de ahorros para cubrir gastos cotidianos ha crecido, aumentando del 35,6% en 2022 al 42% en 2024, aunque experimentó una leve baja al 39,6% en 2025. Además, la búsqueda de financiamiento a través de préstamos bancarios se ha vuelto común, ya que el porcentaje de hogares que accedió a este tipo de crédito creció del 10,6% en 2022 al 18,1% en 2025. En contraste, los préstamos familiares se mantuvieron relativamente estables, evidenciando una leve disminución y posterior recuperación. Esta dinámica resalta la creciente dependencia de los inquilinos al crédito para afrontar sus obligaciones económicas, especialmente en áreas con altos costos de vida como el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).



