A partir de mañana, los usuarios de colectivos en la provincia de Buenos Aires enfrentarán un nuevo aumento en las tarifas del transporte público, que se incrementará un 4,6%. Con este ajuste, el costo del boleto mínimo superará la barrera de los 1.000 pesos, alcanzando un nuevo monto de $1.015,61 para el tramo de 0 a 3 kilómetros. Esta medida se implementa en un contexto económico complejo, donde el gobierno provincial busca equilibrar los costos del servicio con el objetivo de mantener la sostenibilidad del sistema de transporte.

El reciente aumento de tarifas se enmarca en una serie de decisiones tomadas por el gobernador Axel Kicillof, quien ya había establecido un incremento del 11,6% en mayo. Este ajuste anterior había llevado el costo del boleto base a $968,57, profundizando la divergencia con las tarifas aplicadas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y las líneas de transporte nacional. En este sentido, la diferencia de precios ha generado un debate sobre la equidad en el acceso al transporte público en ambas jurisdicciones, en un contexto donde el gobierno nacional busca contener la inflación, que se registró en un 3,4% en marzo.

Desde la Secretaría de Transporte de la provincia se ha señalado que este nuevo aumento obedece a la reactivación de la fórmula tradicional que contempla un incremento de “dos puntos más inflación”. Según explicaron fuentes oficiales, el ajuste en las tarifas de los colectivos se basa en el índice de precios al consumidor (IPC) observado, que para abril fue del 2,6%. Esta metodología de cálculo ha sido objeto de críticas, ya que algunos sectores consideran que podría aumentar aún más la presión inflacionaria en un contexto económico ya complicado.

El nuevo tarifario establece distintas tarifas según la distancia recorrida. Para los tramos de 3 a 6 kilómetros, el precio pasará de $1.089,64 a $1.142,55, mientras que para distancias de 6 a 12 kilómetros, la tarifa se incrementará de $1.210,71 a $1.269,50. En tramos más largos, como el de 12 a 27 kilómetros, la tarifa subirá de $1.452,85 a $1.523,40, y para recorridos que superen los 27 kilómetros, el costo ascenderá a $1.791,02. Para quienes no utilicen la tarjeta SUBE, el precio del boleto mínimo se eleva a $2.031,21, un monto considerable que podría afectar la movilidad de muchos ciudadanos.

Por otro lado, el aumento también impacta en la tarifa social, que ofrece un descuento del 55% sobre el valor normal. Para el tramo más corto, la tarifa social pasará de $435,86 a $457,02, manteniendo así un alivio para los usuarios más vulnerables. Sin embargo, los ajustes en las tarifas sociales reflejan proporciones similares a los aumentos generales, lo que genera preocupación sobre la accesibilidad del transporte público para los sectores de menores ingresos.

El servicio suburbano provincial también verá un ajuste en sus tarifas, con un costo del pasaje terminal que se incrementará a $337,87 y el valor por kilómetro que se elevará a $51,61. La situación del transporte público en la provincia se complica aún más, considerando que las empresas del área metropolitana han expresado su preocupación por la crisis de financiamiento y la creciente necesidad de trasladar los costos operativos a los usuarios. Esta tensión se ha intensificado en el marco de la crisis global y el aumento de los precios de los combustibles en Argentina.

A nivel comparativo, en la Ciudad de Buenos Aires también se aplicará un aumento del 4,6% en las tarifas del transporte público, aunque el boleto mínimo se mantendrá en $788,41, muy por debajo del costo en la provincia. En cuanto a las líneas nacionales que operan en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), se prevé un incremento del 2% que se implementará a partir del 15 de junio, en línea con la estrategia del gobierno nacional de demorar ajustes para mitigar su impacto inflacionario. La situación actual del transporte refleja un desafío importante para el gobierno provincial y nacional, que deberán encontrar un equilibrio entre la sostenibilidad financiera del sistema y la accesibilidad para los usuarios.